miércoles, 23 de febrero de 2011

El Oficio de Profesor. Entrevista a Héctor - Hugo Barbagelata



El Oficio de Profesor en el escenario del mundo del trabajo. Entrevista a Héctor – Hugo Barbagelata


Hugo Barretto Ghione
(publicada en Revista Derecho Social Latinoamérica, núm. 1)


Presentar al Profesor Héctor- Hugo Barbagelata (1923) puede resultar una tarea tan obvia como inabarcable. Desde el punto de vista de su actividad académica, es Barbagelata – Doctor en Economía y Legislación Obrera en La Sorbone, co fundador de la revista Derecho Laboral en 1948  - uno de los pilares de la llamada escuela laboralista uruguaya,  que lo reconoce como uno de sus maestros, y a la que ha contribuido con una destacadísima obra desplegada en libros y artículos en revistas especializadas, ejerciendo un perdurable (y generoso)  magisterio entre las generaciones mas jóvenes, fundamentalmente a partir de su recordada cátedra  sobre “evolución del pensamiento juslaboralista” en el postgrado de la Facultad de Derecho, convertida en una inédita y erudita revista de la  historia de las ideas del derecho social.   De profunda y amena modalidad expositiva (alguna de sus claves se explicitan  en esta entrevista), la multiplicidad de sus intereses intelectuales en diversos campos de las humanidades lo vinculan a la llamada “generación crítica” o del 45, que dio otros notables intelectuales y ensayistas uruguayos. Ejerció el  periodismo y la actividad teatral, fue sub Secretario del Ministerio de Trabajo y asesor sindical, y cuando la dictadura militar hubo de proscribirlo (antes de ello, el mismo Barbagelata había optado por resistir retirándose de la Universidad intervenida), desarrolló una innovadora tarea como consultor en Cinterfor/OIT y fue además profesor visitante de la Universidad de Lovaina en 1978.


1. Hay una visión sobre el derecho del trabajo que sostiene que  ya se cuenta con suficiente legislación  y que  no es necesario continuar profundizando la labor normativa. Es la posición del grupo de los empleadores en la OIT, por ejemplo. Mirando las nuevas formas de trabajar y de organizar el trabajo ¿ piensa que existe la necesidad de seguir avanzando en este terreno? ¿cuáles serían los nuevos temas a encarar para su regulación?

R: En realidad son muchos los que no sólo se resisten a avanzar o que no  dejan que se avance en la protección laboral, porque  lo que en realidad quieren, como Hayek, es hacer girar para atrás las manecillas del reloj. Eso induce a  prestar especial atención a  la situación en que actualmente se encuentra la legislación del trabajo,  para evitar  que bajo cualquier ropaje pueda esconderse un retroceso. En puridad la intervención de la ley para dar una respuesta diferente a la tradicional sobre la cuestión social sólo  se aceptó a regañadientes en buen número de países y al  neoliberalismo no le costó demasiado trabajo culpar a la legislación laboral  y de previsión  social  del subdesarrollo, de la inflación, de la huida de los capitales, de la baja productividad, del desempleo, de la carestía de la vida, de la falta de competitividad, de la pobreza, de la trampa que esconde la pretendida protección, etc.  Nadie ha podido probar esas acusaciones, más aún, la experiencia ha mostrado reiteradamente que las referidas y otras acusaciones carecen de toda consistencia. Para muestra basta  recordar lo que se dijo y lo que pasó cuando, hace pocos meses, se tomó por el gobierno uruguayo la decisión de convocar nuevamente a los Consejos de Salarios-  Contra los pronósticos neoliberales  los salarios reales se elevaron, sin que aumentara el desempleo, sino al contrario y tampoco hubo un empuje de inflación; los inversores no se inquietaron, al punto que  las inversiones productivas están creciendo, etc.  En suma, una vez más ha quedado probado que no existen motivos  reales para que los laboralistas se rindan y  eso quiere decir no sólo que deben estar atentos para  oponerse a las llamadas “reformas” que afectan  la protección laboral, sin ninguna ventaja  para la economía, sino que deben perseguir nuevos objetivos. Entre ellos,  es imprescindible  que se preste  atención  a las nuevas formas de trabajo y a las nuevas formas de contratar la fuerza de trabajo, de modo  que ningún trabajador quede  desprotegido y  que  siga expandiéndose y perfeccionándose  la protección ya existente  para todas  las actividades laborales, sin ninguna excepción. Asimismo, se impone la  puesta en plena aplicación del  plan  de  acción  contenido en el  bloque de constitucionalidad de los derechos humanos laborales, que  con el auxilio de los Tribunales en muchos puntos  puede alcanzar aplicación directa,  pero que en otros, requiere el soporte de  estructuras administrativas y/o  de leyes que lo pongan progresivamente en plena ejecución. Obviamente, todo ello implica  el perfeccionamiento de los medios de contralor del cumplimiento de las normas laborales y de previsión social, tanto en las tareas de promoción e inspección, como en los procedimientos y la actuación de la Justicia del Trabajo.

2. La reciente Recomendación de la OIT sobre la relación de trabajo retorna con fuerza a la idea del trabajo como hecho y la ejecución de las tareas como elemento central para dirimir la existencia de una relación de trabajo. ¿Es este un eco lejano de los aportes de la doctrina clásica latinoamericana sobre la relación de trabajo?  ¿ Cuál  es el lugar que Ud. asigna a la voluntad de las partes en la relación de trabajo luego de muchos años de vendaval liberal en ese sentido?

R.: No tengo dudas de que para la inmensa mayoría de los trabajadores, la relación de poder entre el que aspira a trabajar y quien puede darle una ocupación, no ha variado a lo largo de la historia del derecho laboral, aunque   la protección de la ley y  la acción sindical,  cuando son efectivas, tiendan a limitar los abusos.  En cualquier caso, el margen que podría quedar  para  la expresión libre de la voluntad del trabajador  sólo puede considerarse significativo  y no ser  una burla  de la protección  debida, en las categorías profesionales más elevadas y mejor retribuidas, o sea en aquel reducidísimo número de  casos en los que  por la alta o rara cualificación y por la independencia económica de que gozan sus titulares, los trabajadores pueden tratar  al empleador de igual a igual.    En cuanto a la primera  cuestión  a que se refiere la pregunta, convengo en que si bien la doctrina relacionista no es autóctona de nuestra región, como lo reconocía Mario de la Cueva, que fue uno de sus principales difusores,  alcanzó en América Latina un desarrollo y una audiencia  muy superior a la que tuvo en Europa, generando un debate  de mucha intensidad  y riqueza.  Por otra parte, son numerosas las codificaciones   laborales que consagraron la doctrina relacionista, como la LFT mexicana, o  la CLT de Brasil,, y más adelante   la LCT de Argentina, el Código de  Trabajo de Panamá, la LOT de Venezuela, etc.  Sobre ese particular, recuerdo la satisfacción de De la Cueva,  cuando  esa doctrina fue acogida  por la LCT de Argentina, siguiendo la posición   sustentada por la jurisprudencia de ese  país.


3. En una entrevista, Ud. ha calificado al criterio de la subordinación jurídica como una “exquisita tautología”. ¿ Cuál sería a su juicio el criterio mas ajustado a efectos de determinar la existencia de una relación de trabajo?

R.: La relación de trabajo abarca o debe  abarcar todos los casos de prestación  de  trabajo para otro, cualquiera que sea éste y sin ninguna distinción, configurando  un hecho que tiende a ser  encuadrado por el derecho y que desde el momento  que eso ocurre, inevitablemente tiene consecuencias  jurídicas, además de las de otra clase. El marco jurídico de la relación no tiene necesariamente que ser el mismo para todos los casos, con tal que las diferencias en el tratamiento estén justificadas y que se  garanticen plenamente  los derechos fundamentales.

4.  ¿Que importancia le asigna a los estudios de postgrado en la disciplina del derecho del trabajo? ¿Comparte la opinión de John Searle cuando dice que “lo mas importante que un profesor puede hacer es transmitir un estilo de pensamiento y un modo de sensibilidad”?

R.: En los tiempos que corren creo que no es concebible una Universidad  que no ofrezca estudios de postgrado en todas las disciplinas y desde luego  en Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social. Para eso trabajé con mucho entusiasmo cuando dirigía el Instituto correspondiente de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República.  Las modalidades pueden ser diversas, lo importante es que se asegure a todos los interesados una formación permanente, incluso es una responsabilidad de las Universidades generar la convicción de la necesidad de continuar la formación durante toda la vida. En cuanto al final de la pregunta, no estoy seguro de interpretar correctamente lo que quiere decir el autor citado. En lo que a mi respecta,  siempre he considerado que  lo que un profesor no puede olvidar es que  quienes asisten a sus clases están  haciendo entrega de la sustancia de sus vidas, esto es de su libertad  y del tiempo  de cada uno, que podría emplearse de otra manera y que en cada instante se agota definitivamente.  Por tanto, lo principal que tengo presente es que el profesor no tiene derecho a frustrar  las legítimas expectativas  de quienes  le entregan su tiempo, lo cual  por su parte  está exigiéndole una entrega total a este ministerio. 

5.  Ud. es un estudioso de la evolución del pensamiento juslaboralista, que es justamente el título de su curso en el postgrado de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República en Uruguay. ¿ Cuáles  son – en grandes trazos - las líneas de desarrollo teórico en derecho laboral  que considera de mayor importancia en la actualidad?

R: La evolución del pensamiento juslaboralista ha llegado al punto en que  cada vez somos más  los que tenemos  claro que el Derecho del Trabajo integra  el sistema de los Derecho Humanos a todos sus efectos .  Por eso hoy puede afirmarse que el reconocimiento   de la integración de todos los derechos  laborales en el  bloque de constitucionalidad, sin ninguna reserva y  con todas sus consecuencias  ya ha comenzado a universalizarse. 


6.                   En una conferencia de 1979, en la cual se interroga si han progresado los estudios y la escritura de la historia, Eric Hobsbawn termina con un sorprendente remate: “cuando recuerdo mis más de treinta años dedicados a investigar, enseñar y escribir espero que pueda decirse que también yo estoy haciendo una pequeña aportación. Pero aunque no sea así, aunque se niegue que puedan hacerse progresos, nadie puede negar que me estoy divirtiendo muchísimo”.  ¿Cuál es el lugar que Ud. asigna a estos aspectos en su labor académica?

R.: La expresión de   Hobsbawn, me da una convincente  explicación  de las condiciones que han hecho posible  la escritura de libros  de historia que se leen  con provecho, sintiendo que  se nos está explicando lo que pasó ayer, desde la perspectiva del presente en que estamos comprometidos. Por eso se consultan    con gusto y  si se me permite decirlo, el lector  siente  que  se trata de libros  que trasuntan  alegría creadora.  Por mi parte,  la redacción  de  trabajos así como  la preparación de las clases  me han exigido  siempre un esfuerzo  muy grande. De hecho cuando  llego a terminar un libro, lo  que siento más fuerte es  algo así como una liberación.  En cambio,  cuando desarrollo una clase  si los estudiantes me ayudan, también me divierto muchísimo.

7.  Ud.  formó parte del movimiento de teatro independiente en el Uruguay como director, actor y fue además sucesor de Margarita Xirgu  en la dirección de la Escuela Municipal de Arte Dramático. ¿Existe algún nexo entre su labor de investigador y docente con su vocación teatral? Recuerdo, por ejemplo, un artículo suyo sobre los “actores” que se sitúan en el “escenario” de las relaciones laborales.

R.: Por muchos años tuve algo así como una doble vida,   que dividía entre  el teatro y el Derecho del Trabajo y guardo un recuerdo gratísimo  de esa etapa, no obstante el esfuerzo, más allá de toda medida, que me exigía.  En particular, me complace la referencia que contiene la pregunta al teatro independiente, que fue una de las aventuras culturales más significativas del  Uruguay, a mediados del siglo XX, en la que me enorgullece  haber participado.    Es indudable que  hubo muchas causas que se combinaron para obligarme a abandonar la partida, pero hoy me resulta bastante claro  que ese tipo de doble vida, tenía tan grandes exigencias  físicas e intelectuales que sólo podían  compatibilizarse  mientras  se gozaba de  la plenitud de las fuerzas.  En cuanto a nexos entre el teatro y las actividades que seguí realizando, no me parece difícil  encontrar puntos de contacto.  Así, me resulta lógico que la terminología del teatro, que es de uso  en el lenguaje corriente y en el de las ciencias sociales, me tiente permanentemente a  darle un mayor desarrollo al enfrentar las realidades del gran teatro del mundo del trabajo. En cuanto a la actividad como profesor, se trata de un oficio  análogo al del actor, especialmente si uno piensa en la commedia dell’arte,   esto es, en ese género teatral en que se improvisa, a partir de algunas pautas  que configuran el  cañamazo.  Y ¿qué otra cosa hace el profesor a partir del esquema que lleva  escrito y consulta en la clase o que tiene  grabado en la memoria?  Además,-y es otra  clara similitud  entre ambas profesiones-, todos los profesores saben que  para dar una buena   lección,  hay que contar  no sólo con la calidad y cantidad de recursos que se obtienen con una  adecuada  preparación, sino también con la buena disposición del público, en nuestro caso, con la atención y la voluntad de seguirnos de los estudiantes.  Louis Jouvet  que fue uno de  los más brillantes e inteligentes actores del siglo pasado,  en una especie  de autobiografía, comenzaba la descripción de las profesión del actor, dejando establecido que  se trataba de  “un oficio físico”, en el que la condición física  y mental del  ejecutante  en cada función, tienen una influencia decisiva (El escritor, incluso el de temas jurídicos, si no se siente en plenitud,  apaga la computadora y se ocupa de otra cosa. El profesor y el actor saben que la función tiene que continuar).  Por eso también,  todas las funciones  son diferentes, en realidad únicas, como lo son cada una de las clases, aunque el tema tratado sea el mismo.  Otro rasgo en común es la instantaneidad y lo efímero de la actuación del actor y del profesor.  Esta función, ese acto, esa parte,  que hoy  marchó muy bien, o esta clase que  gustó al profesor y que el auditorio sintió que lo enriquecía, no dejan más que un  leve rastro que tiende a desvanecerse  muy  rápidamente. La suma de esos rastros puede que  adquiera la calidad de “buen recuerdo” en algunos integrantes del público  y eso  es lo más a  lo que  actores y profesores pueden aspirar, aunque unos y otros saben, sabemos, que como dice un personaje de Tennesee Williams la eternidad es una palabra muy larga, que no tiene nada que ver con los actores  y los profesores.


8. Su actividad ha estado vinculada fundamentalmente al estudio del derecho del trabajo,  pero también tuvo actividad profesional como asesor de sindicatos y responsabilidades a nivel gubernamental en el Ministerio de Trabajo. ¿Se trata del desarrollo de una misma línea de trabajo o los diversos ámbitos  tienen sus propias lógicas y eventuales  contradicciones.

R. – Es verdad que esos diversos menesteres llevan  al sujeto en cuestión,   a ver  las realidades desde  distintos  puntos de vista , pues  es algo  sabido  cuan  diferente es  exponer un tema  en la Universidad,  asesorar a ese respecto  o  llevar adelante  una línea política.  Por mi parte,  en todos los casos  me esforcé en mantener coherencia entre los dichos y las acciones emprendidas, incluso para determinar cuando  era el momento de dar por terminada una etapa y para  advertir las incompatibilidades y reconocer la sabiduría  sanchopancesca del  refrán que nos dice que no se puede repicar y andar en la procesión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario