jueves, 15 de marzo de 2012

El debate de los catedráticos de derecho del trabajo en España: Entre la flexiseguridad y el clasismo


Hugo Barretto Ghione


La última reforma laboral española ha provocado que los catedráticos del derecho del trabajo de ese país muestren sus disímiles puntos de vista  desde los más importantes medios de prensa de ese país,  opinando  de manera muy clara y despojada acerca de la significación de ese proceso.

El  uso del espacio público para prolongar el debate académico bajo otros medios, no es estrictamente novedoso en España. La participación de los profesores en la discusión mediática sobre los efectos de las transformaciones del derecho del trabajo de los últimos años  puede rastrearse a través de los “buscadores”  de los sitios web de los periódicos, hasta dar con sus puntos de vista sobre los avatares que han seguido las relaciones laborales y verificar así el compromiso que estos intelectuales han mantenido con la realidad social y política.

En este caso, la aparición de columnas de opinión de los laboralistas españoles no se hizo esperar, ya que a pocos días de la sanción del Real Decreto que desreguló parte del derecho del trabajo comenzaron a desgranar sus comentarios.

Quizá el primero haya sido Jesús Cruz, catedrático de la Universidad de Sevilla, que  publicó una breve  columna  de opinión el 12 de febrero en El País titulada “Efectos incontrolados de la reforma laboral”. Sostiene el autor que los cambios en la legislación laboral no se establecen con carácter transitorio, “sino que pretenden ser permanentes y, por tanto, tienen el carácter de reformas estructurales”. Juzga que lo mas preocupante son los “efectos aparentemente no contemplados, que incluso pueden provocar consecuencias opuestas a lo que públicamente se afirma que se pretende” y ejemplifica que “algunas de las medidas adoptadas en materia de contratación y de despido pueden provocar un efecto de reforzamiento de la rotación en el mercado de trabajo, con debilitamiento práctico de la estabilidad en el empleo y mantenimiento de la dualidad del mercado de trabajo”.

Carlos Palomeque, catedrático de la Universidad de Salamanca comentó la reforma unos días después, el 29 de febrero, en el mismo medio periodístico.  Su planteo tiene que ver con “La afectación del equilibrio laboral” y así titula su nota.

En síntesis sostiene que “la reforma pretende generar confianza para volver a crear empleo a través de la flexiseguridad. La norma refuerza el poder del empresario y reduce el papel del trabajador en la negociación”.  Destaca dos líneas de actuación principales en la reforma: “una primera, el reforzamiento del poder del empresario en las condiciones de trabajo, con vistas a un modelo pleno de gestión empresarial de la flexibilidad interna en la empresa y la mejora de su tasa de ganancia”. Son manifestaciones de ello, dice el autor, la temporalidad de los contratos y la extinción libre en manos del empresario, merced, por ejemplo, la extensión del período de prueba a un año, la disminución del monto de la indemnización por despido incausado, la supresión de la autorización administrativa del despido colectivo, etc.

Una segunda medida que refuerza el poder empresarial para Palomeque es la “erosión del poder contractual de los trabajadores en la negociación colectiva” a través de la “configuración de la prioridad aplicativa del convenio de empresa respecto del sectorial, como regla absoluta, imperativa e indisponible”.

Concluye que “se ha consumado un desplazamiento sustancial de la línea de equilibrio del modelo laboral en vigor hacia el territorio del interés del empleador”.

Juan Antonio Sagardoy Bengoechea, profesor de la Universidad Complutense (Madrid) expresó su opinión en una nota del matutino El Mundo el 15 de febrero que tituló “Es la hora de contratar”.

Su enfoque es crítico del “economicismo” que entiende ha regido en la sociedad española, que ha provocado el advenimiento de la crisis que debe ser tomada “como una durísima expiación de los muchos dislates que todos (gobiernos y ciudadanos) hemos cometido en los años de alegre compadreo en los que todo estaba permitido, nada tenía límite y solo imperaban el buen vivir y el consumo desenfrenado”. Por ello anuncia “tiempos áridos, de borrascas, de renuncias, de frío” y asume que “todos estamos dispuestos a un duro maratón” y predispuestos al sacrificio.

Parece tranquilizarse cuando dice que “hace unos días se aprobó por fin la esperada reforma laboral” y saluda que “ha introducido la flexibilidad en los contratos y en la negociación colectiva, de modo que las empresas encuentren en la norma legal o convencional no una muralla sino una palanca” y “se ha fomentado la contratación removiendo obstáculos y suavizando los costes de extinción”. No cree que pueda resumirse “el cambio legal en una patente de corso para el despido”, pero sostiene que “hay que dar una salida razonable y razonable es que el coste de extinción se aproxime al de nuestros competidores y eso ha hecho la norma”. La lectura de su artículo, a esta altura,  se hace inquietante: ¿cuales son los competidores a que refiere el autor?  ¿Europeos? ¿ Asiáticos? ¿Latinos?

Termina apelando a la ética individual: “es hora de la responsabilidad social, de la solidaridad, del buen hacer, pues de lo contrario caeremos en un hoyo del que será muy difícil salir”.

Finalmente, en este rápido recuento, conviene detenerse en la opinión de Antonio Baylos, catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha, dada a conocer en Nueva Tribuna el 15 de febrero bajo el título “Una reforma laboral “clasista”.

Comienza expresando que “ya está aquí la “agresiva” reforma laboral tantas veces anunciada (…) es un texto legal que impone elementos centrales de desregulación de las relaciones laborales, acompañada de un profundo rechazo de la acción sindical, lo que efectúa mediante diversas vías”.

La calificación de “norma clasista” tiene fundamento para Baylos en la circunstancia de imponer “la confiscación violenta de espacios decisivos de poder contractual colectivo y de derechos laborales básicos ligados a las garantías de empleo, alterando de forma sustancial la arquitectura de equilibrios que caracteriza la relación entre capital y trabajo, entre libre empresa y derecho del trabajo”.

En el cuerpo de su nota profundiza los cuestionamientos de inconstitucionalidad de la norma: “es muy cuestionable que la vulneración del derecho del trabajo mediante el despido sin causa o arbitrario, se regule permitiendo en todo caso al empleador prescindir del trabajador injustamente despedido abonándole una indemnización reducida y limitada que pierde su carácter disuasorio y sancionatorio del acto lesivo del derecho constitucional al trabajo”. Agrega que “la fijación de un período de prueba de un año no solo descausaliza esta institución – que busca verificar si el trabajador es competente para el trabajo para el que fue contratado – sino que implica una situación en la que se permite el libre desistimiento prohibido en nuestro sistema constitucional”.

Remata su articulo reconociendo que “el camino es largo y es difícil, no solo porque son muy fuertes las posiciones de los adversarios y la desigualdad entre las partes de la confrontación se incrementa día a día, sino porque el contexto cívico es muy estrecho y las carencias en la difusión generalizada de un pensamiento democrático se  revelan decisivas en orden a dar vuelta a esta situación de opresión y de domesticación del trabajo como punto de partida de una sociedad más igualitaria”.

Cátedra y periodismo en igual dosis de calidad.

¿ Para qué sirven los abogados laboralistas?

(publicado en la revista "Trabajo y Utopía")

La pregunta puede parecer existencial, sobretodo, si como en mi caso, proviene de un abogado laboralista. No se trata de un intento de justificar el trabajo de un tipo de profesión entendida como una actividad lícita, remunerada, que  cumple con una necesidad social determinada. En ese nivel podríamos interpelar cualquier otra actividad, como la de los escribanos o los odontólogos, los cientistas políticos o los artistas. De algún modo, todos tendrán una respuesta que les permita dormir tranquilos.


Un “cliente” que no lo es, y un conflicto que no acaba con la sentencia


El caso del abogado laboralista es distinto. Hay un componente intransferible en esta actividad, que es la especial vinculación que se establece con la persona (el “cliente”) y con la materia (el tipo de conflicto en el que  interviene).

Comenzando por el último elemento, todos los abogados se ocupan de defender derechos e intereses de sujetos expuestos a conflictos bien diversos, de naturaleza  civil, como el incumplimiento de un contrato, o el reclamo de daños y perjuicios por un accidente de tránsito; conflictos de origen  familiar, como el divorcio, las pensiones alimenticias o  la tenencia de menores;   penales, administrativos, comerciales, etc. El vínculo en cada situación es muy personal y el conflicto se resuelve, en general, de una vez y para siempre a través de una sentencia que pone fin a la controversia (más allá de las secuelas que en ánimo de las personas puede quedar una resolución que no conforma al interés afectado).

En el caso laboral el conflicto que origina la controversia, como por ejemplo una sanción abusiva o un despido inmotivado, no constituye una dimensión individual del sujeto, sino que está inevitablemente enmarcado en una circunstancia social y económica  determinada, propia de la situación en que se  encuentra el trabajador. En concreto, se trata de una persona que, impedida de satisfacer sus necesidades materiales y espirituales por sí misma, debe enajenar su esfuerzo y su saber a favor de otro. Debe trabajar para otro y someterse a su dirección a cambio de una remuneración que no se corresponde con el valor que genera.

La traba de esa ligazón entre trabajador y empleador es conflictiva en atención a los términos y los intereses involucrados. Esto no quiere decir que la relación sea permanentemente conflictiva, pero sí que en su origen, este “contrato”, vincula a dos sujetos que tienen expectativas diversas y algunos intereses comunes (el más claro es el mantenimiento de la empresa y por tanto del empleo). El conflicto laboral, que tiene esa última explicación en la relación individual de trabajo, tiene también una dimensión colectiva que es obvio de explicar, pero que – para no dejar nada sin decirse – podemos esquematizar expresando que la mejor manera de defender los intereses de los trabajadores subordinados o dependientes es mediante el ejercicio de su derecho a la libertad sindical en todas sus manifestaciones (derecho a asociarse, a afiliarse,  a declarar la huelga, a negociar un convenio, etc).

Siendo las relaciones de trabajo individuales y colectivas inmanentemente conflictivas, la “materia” de esas relaciones es la materia con que se encuentra el abogado laboralista, y el “cliente” es el trabajador (para hablar solamente del abogado laboralista defensor de trabajadores, que es nuestro caso).

El punto fundamental y decisivo es que para el laboralista que asume la tarea de defensa del trabajador, el “cliente” no es un “cliente” y el “conflicto” del que se ocupa  no es cualquiera. No se trata de una persona a la que se incumplió un contrato de alquiler o de un conflicto acerca de una herencia jugosa, sino que el abogado laboralista tiene un compromiso vital con la transformación (o al menos la mejora) de la circunstancia social y económica que está en la base de la relación de trabajo, y esto hace que más que una actividad profesional se trate de una opción de alcance mucho más profundo.


Fuentes del malentendido

Dicho esto, se abren un sinfín de problemas a dilucidar. En primer lugar, alguien podrá decir: “lo que Ud. dice es idealismo puro: conozco un abogado laboralista que lo único que le importa son los mangos”. Es cierto. Me recuerda aquel campesino  que pasó frente a una lápida que decía: “Aquí yace un abogado, un hombre honrado, un hombre íntegro”. El campesino se persignó y dijo asustado: - “¡ Virgen santísima, enterraron a tres hombres en la misma fosa!”

Pero no estoy hablando de esos colegas, que medran con la necesidad del prójimo. Cuando hablo de abogados laboralistas defensores de trabajadores me refiero a quien se compromete desde el lado intelectual con una circunstancia que comprende como inequitativa y que participa de la aventura de mejorar y emancipar a la persona de las constricciones a que se ve sujeto en la historicidad del presente. Claro, como cualquiera,  el abogado laboralista debe sostenerse económicamente y no podemos pedir a quien hace de su profesión un medio de vida, que lo haga gratuitamente. Lo haría mal y no defendería bien los intereses que pretende si lo hiciera con base en el puro voluntarismo ni en la demagogia más vergonzante (pero que los hay, los hay…).

Una segunda fuente de malentendido es pensar que el abogado laboralista es un militante más y que basta con ello. Nada más equivocado: no deben confundirse los papeles. El abogado laboralista no es el intelectual que opera políticamente en la “clase” obrera, sino que se integra en el entorno sindical desde el ángulo de la lucha por el  derecho y debe hacerlo con rigurosidad y estudio, sin ocupar el lugar del dirigente  ni del delegado.

Por último, el laboralista no es un neutro ejecutor de las decisiones jurídicas que decida el “activo” sindical.

Me consta por mi experiencia personal que no hay nada más difícil (pero tampoco nada más sincero y digno), que pararse en una asamblea y decirle a los trabajadores: “NO puede seguirse esa estrategia jurídica”. Decir NO es una de las más corajudas opciones que puede tener un abogado frente a la tentación del “vamo arriba” y de la demagogia fácil. Seguramente decir NO le lleve a perder “clientes”, pero hay criterios de autenticidad irrenunciables. El triunfo de la demagogia es efímero.

Se trata en todo caso de equilibrios difíciles, porque la tarea del abogado laboralista es también una continua búsqueda de los medios más eficaces e innovadores de alternativas a la aplicación del derecho tal como nos viene dada o como nos fue enseñada. Nada hay más inteligente y fecundo que “parar la oreja” en una asamblea de trabajadores, donde muchas veces se aprende más derecho que en ciertas cátedras acartonadas de la  facultad.

miércoles, 8 de febrero de 2012

ENTREVISTA IMAGINARIA CON MARIO LEVRERO

 

Mario Levrero es, puede decirse, un escritor atípico - o "raro" como lo calificó Angel Rama - en el espacio de la literatura uruguaya, en la saga quizá de Felisberto Hernández o del "rioplatense" Cortázar por su dislocación de la realidad y ambientes asfixiantes y surreales.  La siguiente es una conocida e interesantísima  auto/entrevista en la que deja ver ciertos perfiles de su trabajo. Recientemente se ha publicado en Montevideo una de sus novelas cortas, "El Alma de Gardel"

 

Entrevista Imaginaria con Mario Levrero

Por Mario Levrero

Mario Levrero (Montevideo, Uruguay 1940-2004), fue fotógrafo, librero, guionista de cómics, humorista y redactor jefe de revistas de ingenio; publicó las novelas: La ciudad (1970), París (1980), El lugar (1984), Dejen todo en mis manos (1994), El alma de Gardel (1996) y El discurso vacío (1996). Al morir dejó inédita su última obra, La novela luminosa. También publicó los libros de cuentos: La máquina de pensar en Gladys (1970), Todo el tiempo (1982), Aguas salobres (1983), Los muertos (1986), Espacios libres (1987), El portero y el otro (1992), Ya que estamos (2001), Los carros de fuego (2003), más dos volúmenes de Irrupciones (2001), columna periodística que realizara entre 1996 y 1998.
Además, durante veinte años Mario Levrero estuvo a cargo de diversos talleres de escritura, incluyendo los talleres virtuales. Dirigió la colección literaria De los Flexes Terpines, que publica Cauce Editorial (Montevideo) y sobre los que expresó: “Los libros de esta serie inicial han sido todos elegidos por mí. Son auténticos escritores, de alma, no escriben “para” sino que escriben “por”: escriben por necesidad de escribir, que es la única fuente de la que surge auténtica literatura.


¿Qué es para vos la literatura?

Es el arte que se expresa por medio de la palabra escrita.

¿Y qué es entonces el arte?

Es, a mi criterio, el intento de comunicar una experiencia espiritual.

Deberías explicar, entonces, a qué llamás “experiencia espiritual”.

A cualquier experiencia, en la medida que pueda advertir en ella la presencia del espíritu o, si lo preferís, de mi espíritu. Y antes de que vuelvas a intercalar una de tus preguntas, me apresuro a ampliar el concepto: el espíritu es algo viviente inefable, algo que forma parte de las dimensiones de la realidad que caen habitualmente fuera de la percepción de los sentidos y aun de los estados habituales de consciencia.

De modo que la literatura es una de las formas posibles de comunicar a otros seres una experiencia personal que cae fuera de las formas habituales de percepción.

Yo diría que has captado exactamente lo que quise decir; casi con las mismas palabras.

Pero esta definición tuya, ¿no dejaría afuera de la literatura muchas obras que son consideradas como literatura?

Posiblemente.

De modo que estarías negando la calidad literaria de obras tales como...

De ninguna manera. Me preguntaste qué era para mí la literatura; no pensé en ningún momento en la literatura ajena. De todos modos, también hablé de cualquier experiencia. Creo que en las experiencias más triviales y cotidianas hay material artístico; la condición es que en ellas esté presente el espíritu del artista. Por ejemplo, yo puedo estar parado en una esquina mirando el semáforo, a la espera de que cambie la luz para cruzar la calle. De hecho, estoy en esa situación varias veces al día. Y allí puede haber una experiencia espiritual; depende de qué pasa conmigo mientras estoy parado en esa esquina. O podría decírtelo de una manera completamente inversa, tal como recuerdo haberlo leído hace muchos años en Charles Baudouin, es un libro que me da la impresión de haber sido injustamente desestimado, Psicoanálisis del arte: lo que se percibe en una obra de arte es el alma del artista, toda ella en su conjunto, por un fenómeno de comunicación alma-alma entre el autor de la obra y quien la recibe. La obra de arte sería un mecanismo hipnótico, que libera momentáneamente el alma de quien la percibe y le permite captar el alma del autor. No importa cuál sea el asunto de la obra.

De modo que lo esencial del arte sería la comunicación...
Sí.

Pero hay otras formas de comunicación, además del arte.

Desde luego. El arte atiende a ciertos niveles de comunicación, a los más profundos. Sin embargo, esos niveles también pueden darse de otra forma; por ejemplo, en una conversación, en la medida en que haya “hipnosis”, es decir, cierto encantamiento (que no es el caso de esta conversación nuestra).

Ese sería el arte de la conversación.

No se me había ocurrido. Supongo que sí.

¿Te molesta esta entrevista?

No más que otras. Pero me estoy aburriendo un poco.

¿Qué te preguntarías si tuvieras que entrevistarte a vos mismo?

Bueno... hay tres clases de entrevistadores: los del tipo periodístico, los del tipo académico, y los de un tipo que mezcla los dos anteriores. Los primeros buscan la vuelta de lo novedoso, lo llamativo, algún detalle que, creen ellos, pudiera atraer la atención del lector común. Estos son los que más insisten en el tema de “los raros” en literatura: por qué alguna vez la crítica me consideró un escritor “raro”, etcétera. Sería mucho más interesante para ellos si, en vez de escribir, yo hubiera por ejemplo cometido algún asesinato. Los del segundo tipo tienen interés en que yo me sitúe exactamente en una especie de diagrama histórico-sociológico, como si ése fuera un trabajo mío y no de ellos. Pero una vez, curiosamente, fui reporteado por un señor que había leído mis libros, y se interesó mucho por mi vida personal y por mis mecanismos creativos, y por la relación entre ambas cosas. Lamentablemente no vi todavía la revista donde salió publicado, de modo que ignoro cómo es el producto final; pero me pareció que la intención era buena y, por lo menos, original. Si yo tuviera que hacer una entrevista, creo que intentaría ajustarme a la fórmula de este señor quien, por otra parte, no entra en ninguna de las tres categorías que mencionaba antes.

Podríamos probar con eso de los mecanismos de la creación.
Puede ser, aunque es una expresión bastante desafortunada. Tal vez debí decir “la alquimia” de la creación.

De acuerdo. ¿Cómo sería, pues, en tu caso, este proceso alquímico?

Bueno, por definición son procedimientos secretos, ocultos. En realidad yo no trato de ocultar nada, pero no tengo un acceso directo a ellos. Es como la digestión; yo “hago” la digestión de los alimentos, pero no sé cómo.

Supongo que, en primer lugar, elegís un tema...

No. El tema, o más bien el asunto, suele elegirme a mí. En determinado momento, sin que esté pensando necesariamente en términos de literatura, percibo que hay algo que me está molestando: una imagen, una serie de palabras, o simplemente un clima, una atmósfera, un ambiente. El ejemplo más claro sería el de la imagen o el clima de un sueño, al despertar por la mañana; a veces uno se queda un buen rato como enredado en ese fragmento de ensueño, y a veces eso se disipa después de un rato, y a veces no. Puede volver, espontáneamente, o evocado por algo, en otros momentos del día. Cuando esto se mantiene durante varios días, es para mí una señal de que allí hay algo que es imprescindible atender, y el modo de atenderlo es recrearlo. Por ejemplo, tengo un relato, El crucificado, que nació de una perturbación de este tipo, aunque no provenía de un ensueño. Noté que desde hacía unos días tenía un crucificado en la mente; alguien que estaba permanentemente con los brazos abiertos. En realidad no descubrí que se trataba de un crucificado hasta que me detuve a examinar esa imagen perturbadora, porque era alguien que estaba vestido, se notaba claramente que tenía puesto un saco viejo. Examinándolo, descubrí que debajo del saco, estaba clavado a restos de una cruz de madera, y en seguida me puse a trabajar en ese relato. Otro relato, Las sombrillas, surgió de una frase escuchada en un sueño: “Nohaymar”. En el sueño, una niña saltaba sobre una cama y decía algo así como “nohaymar”, o más bien yo escuchaba “noaimar”. Mientras me duchaba me vino esa imagen y esa frase, y concluí que quería decir “no hay mar”, y al terminar de ducharme ya tenía un relato bastante estructurado. También la novela Desplazamientos surgió de la breve escena de un sueño: una mujer en ropas menores que lavaba platos en una cocina. Me llevó como dos años sacar a la luz todo el mundito que encerraba esta imagen. Y por si te interesan los fenómenos parapsicológicos, te cuento una anécdota acerca de “no hay mar”: días después de escrito el cuento, me encuentro con un amigo que me cuenta que más o menos simultáneamente él a su vez había estado escribiendo un cuento, y que se le había infiltrado un personaje con una fuerza obsesiva. Este personaje se llamaba “Mariano”. Como te habrás dado cuenta, “Mariano” es un perfecto anagrama de “noaimar”.

Cuando te referís a “examinar” una imagen, o lo que sea, ¿qué querés decir exactamente?

Prestarle atención, permitirle que viva su vida. Y tratar de hacer consciencia de esa vida. Cuando, como ahora, no tengo tiempo de escribir, trato entonces de recrear el fragmento de sueño o lo que sea cerrando los ojos, evocando esa imagen o clima y dejando la mente libre para que surjan asociaciones. Allí ocurre un desdoblamiento, un estado reflexivo, de modo que por un lado pueda asociar y por otro prestar atención a esas asociaciones. Así es posible liberarse de lo que podría seguir molestando u obsediendo.

¿De qué modo?

Llegando a comprender el mensaje del llamado “inconsciente”, que por lo general se relaciona con hechos importantes en la vida de uno que uno ha dejado pasar sin ocuparse de ellos, sin tomar consciencia de su verdadera importancia. Claro que ésta es una forma bastante superficial de autoterapia; pero me es útil.

¿Te dirigís a alguien en particular, o pensás en un público en general?

He descubierto que todos mis textos tienen un destinatario preciso, aunque no siempre sea consciente de ello. Siempre hay alguien a quien deseo contarle algo; cuando estoy escribiendo, estoy con la mente puesta en una persona determinada.

¿Siempre la misma?

No; casi nunca, o nunca, dos veces la misma.

¿Esto no condiciona en alguna medida tu lenguaje?

Seguramente. Uno no se dirige del mismo modo a todo el mundo. Y probablemente no sólo el lenguaje, sino también las imágenes, todo.

Hablabas de cierta relación entre un texto y tu vida personal. ¿Esto debe entenderse como formas autobiográficas de narración?
Eso depende de tu concepto de “autobiográfico”. Yo hablo de cosas vividas, pero en general no vividas en ese plano de la realidad con el que se construyen habitualmente las biografías.

¿No es una forma un poco retorcida de calificar a tu literatura de “imaginaria”?

La imaginación es un instrumento; un instrumento de conocimiento, a pesar de Sartre. Yo utilizo la imaginación para traducir a imágenes ciertos impulsos -llamalos vivencias, sentimientos o experiencias espirituales. Para mí esos impulsos forman parte de la realidad o, si lo preferís, de mi “biografía“. Las imágenes bien podrían ser otras; la cuestión es dar a través de imágenes, a su vez representadas por palabras, una idea de esa experiencia íntima para la cual no existe un lenguaje preciso.

Por ejemplo: ¿tus personajes son extraídos de la vida real?

A veces los tomo prestados de eso que llamás “vida real”, más bien en fragmentos, como en un collage. En general, mis personajes están compuestos de varias personas que conocí. Pero en los textos no son quienes son; no son más que imágenes, insisto. No pretendo que nadie los sienta como de carne y hueso; más bien parecen de cartón.

Hay quienes sienten tus textos como versiones de una realidad deformada, exagerada, cruel, absurda, pesadillesca, asfixiante...
Puedo aceptar todos esos calificativos menos uno: “deformada”. Ese suele ser un recurso de la ciencia-ficción. Yo no hablaría de “deformación de la realidad” en mis textos, sino más bien de subjetivismo... Me hacés pensar en los zapatos que están en una vidriera, y en los zapatos “deformados” por el uso. ¿Le llamarías “deformados” a los zapatos que usás? ¿Son más “reales” los de la vidriera?

¿El trabajo es incompatible con la creación literaria?

En mi experiencia, al menos hasta ahora, sí. No soy un escritor de fines de semana. Escribir no es sentarse a escribir; ésa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio. Mediante el ocio es posible armonizarse con el propio espíritu, o al menos prestarle algo de la atención que merece. Yo no soy escritor profesional, no me propongo llenar tantas carillas, y no quiero ni puedo escribir sin la presencia del espíritu, sin inspiración. Aquí tengo un texto de Raymond Chandler, en realidad una carta de Chandler: “Leo constantemente cómo los autores dicen que jamás esperan que llegue la inspiración; lo que ellos hacen es sentarse a sus escritorios todas las mañanas a las ocho, con lluvia o sol, con los restos de una borrachera, un brazo roto, o lo que sea, y vomitan su pequeña cuota. No importa cuán en blanco estén sus mentes o cuán agarrotados sus cerebros, nada de absurda inspiración con ellos. A ellos entrego mi admiración y mi cuidado de evitar sus libros”. Mirá, yo soy muy haragán; me pongo a escribir cuando me resulta imperioso, ineludible, del mismo modo que me pongo a hacer cualquier otra cosa cuando me resulta imperioso e ineludible. Vivo de stress en stress. Mi ideal de vida es el reposo absoluto. Para que me ponga a hacer algo hace falta un estímulo, y en el caso de la literatura es necesario un estímulo a dos puntas: la necesidad de sacar algo a la luz, y la necesidad de comunicarlo a alguien.

lunes, 23 de enero de 2012

El tema laboral en el Foro Social Mundial de Porto Alegre

PROGRAMAÇÃO

O Fórum terá mais de 800 atividades, como debates e oficinas, sobre temas que vão de quilombolas e direitos autorais a saúde pública. Também haverá plenárias sobre a conferência ambiental Rio+20, que ocorre em junho.
A presidente Dilma Rousseff deve participar da programação na quinta-feira. Outras estrelas serão a líder estudantil chilena Camila Vallejo, a ex-senadora Marina Silva e o sociólogo português Boaventura Sousa Santos. O jornalista Amaury Ribeiro Júnior vai divulgar o livro "A Privataria Tucana".
Link: http://www1.folha.uol.com.br/fsp/poder/21376-forum-social-vai-repercutir-protestos-anticapitalistas.shtml
Mundo do Trabalho também estará presente nos debates.

ALAL NO FSM 2012 EM PORTO ALEGRE


ALAL, OAB NACIONAL, OAB-RS, OAB-RJ e outras entidades parceiras promovem evento de cunho social em Porto Alegre, no FSM 2012.


PROGRAMAÇÃO
Mundo do Trabalho e Crise Capitalista: em busca de Justiça Social.

Auditório da Ordem dos Advogados do Brasil – OAB, Seccional do Rio Grande do Sul, Rua Washington Luiz, n° 1110, 2° andar – Centro, Porto Alegre - RS,  dias 27 e 28 de janeiro, das 9h às 18h.
Entrada livre e gratuita, dispensa inscrições.
Capacidade: 150 pessoas.
 Entidades que apóiam o evento:
Associação Americana de Juristas – AAJ
Rede Latino-americana de juízes – REDLAJ
Organização Internacional do Trabalho – OIT Brasil
Escola Judicial da América Latina - EJAL
Conselho Federal da Ordem dos Advogados do Brasil
Associação Nacional dos Procuradores do Trabalho - ANPT
Associação Brasileira de Especialistas em Relações do Trabalho - ABETRA
RET-Rede de Estudos do Trabalho (http://www.estudosdotrabalho.org/)
ADESAT -   Assoc. para a Defesa da Saúde no Trabalho (http://adesat.org.br/)
Fundação Jorge Duprat Figueiredo de Segurança e Medicina no Trabalho - FUNDACENTRO/RS
Coordenadoria Nacional de Defesa do Meio Ambiente de Trabalho - CODEMAT
Ordem dos Advogados do Brasil – Seccional do Rio Grande do Sul – OAB/RS
Associação dos Magistrados do Trabalho da 4ª Região – AMATRA IV
Associação Gaúcha dos Advogados Trabalhistas - AGETRA

SEXTA-FEIRA, 27 de janeiro de 2012.
 9h – 12h
CONFERÊNCIA DE ABERTURA
A proposta de Carta Sócio-laboral para a América Latina.
LUIZ SALVADOR – Presidente da ALAL, Ex-Presidente da ABRAT, Advogado Trabalhista no Paraná; Representante Brasileiro no Depto. de Saúde do Trabalhador da JUTRA ; membro integrante do corpo técnico do Diap; Membro do Tribunal Internacional de Liberdade Sindical no México; Membro da Comissão de juristas responsável pela elaboração de propostas de aprimoramento e modernização da legislação trabalhista no Ministério da Justiça.

 1° PAINEL: A CARTA SÓCIO LABORAL
 A Carta Sócio Laboral, seus princípios e propostas para sua efetivação.
DANIEL TOLENTINO – Diretor da ALAL, Advogado Trabalhista, Doutorando em Direito do Trabalho pela UDELAR/Uruguai.

Estabilidade no Emprego como eixo cêntrico do modelo.
HUGO BARRETO GHIONE – Advogado Trabalhista, Professor e Coordenador do Pós-graduação em Direito do Trabalho e Seguridade Social da Universidade da República (Uruguai) – UDELAR;  Professor agregado de 4° grau da Faculdade de Direito na mesma instituição e mesma disciplina; Vice-Presidente da ALAL pelo Uruguai; Membro do Tribunal Internacional de Liberdade Sindical no México; autor de livros e publicações de sua especialidade editados na América Latina e Espanha.

Liberdade Sindical com Negociação Coletiva transnacional.
ANTÔNIO ESCOSTEGUY CASTRO – Diretor da ALAL, Ex-Presidente da AGETRA e seu representante junto à ABRAT, representante do Conselho Federal da OAB na Comissão de Alto Nível do Ministério de Justiça para a Reforma da Legislação Trabalhista.

Livre circulação de trabalhadores e igualdade de direitos.
RAIMAR MACHADO – Advogado Trabalhista membro da Comissão Nacional de Direito Social do Conselho Federal da OAB, Pós-Doutorando em Direito Econômico do Trabalho pela Universidade de Roma, Doutor em Direito do Trabalho pela USP, professor do programa de Mestrado e Doutorado da UNISC, Conselheiro da OAB/RS.

ALMOÇO

14h – 15h
Exibição do filme “Carne e Osso: o Trabalho em Frigoríficos”, realizado por Caio Cavechini e Carlos Juliano Barros – Repórter Brasil, 2011, 65min, que recebeu recentemente Prêmio de Melhor Documentário pelo júri popular na Mostra Doc-FAM, que fez parte do 15° Florianópolis Audiovisual Mercosul (FAM), e ainda, participou da 54a edição do DOK Leipzig, na Alemanha, recebendo menção honrosa da Agência Européia para Segurança e Saúde no Trabalho (EU – OSHA).
Apresentação:  ROBERTO MILDNER – Procurador do Trabalho – MPT/RS; Coordenador Nacional do CODEMAT – Coordenadoria Nacional de Defesa do Meio Ambiente do Trabalho.

 15h – 18h
 2° PAINEL: AMBIENTE DO TRABALHO E SAÚDE DO TRABALHADOR.
 Acidentes do Trabalho: causas decorrentes dos novos meios de produção. 
LUIZ SALVADOR –– Presidente da ALAL, Ex-Presidente da ABRAT, Advogado Trabalhista no Paraná; Representante Brasileiro no Depto. de Saúde do Trabalhador da JUTRA ; membro integrante do corpo técnico do Diap; Membro do Tribunal Internacional de Liberdade Sindical no México; Membro da Comissão de juristas responsável pela elaboração de propostas de aprimoramento e modernização da legislação trabalhista no Ministério da Justiça..

Novas tecnologias e degradação do ambiente de trabalho.
JOSE EDUARDO DE RESENDE CHAVES JR – Juiz do trabalho da 21ª Vara do Trabalho de Belo Horizonte, Doutor em Direitos Fundamentais pela Universidade Carlos III de Madrid; Presidente da Rede Latino-americana de Juízes - REDLAJ, Presidente do Conselho Deliberativo da Escola Judicial da América Latina – EJAL, Juiz Auxiliar da Presidência do Conselho Nacional de Justiça - CNJ.

 Nanotecnologia e os riscos ocupacionais.
LUIS RENATO ANDRADE – Engenheiro de Segurança do Trabalho da Fundação Jorge Duprat Figueiredo de Segurança e Medicina no Trabalho – FUNDACENTRO/RS; Mestre em Administração; Doutorando em Engª de Produção.

SÁBADO – 28 de janeiro de 2012
9h – 12h

3° PAINEL: PROTEÇÃO SOCIAL A FRAGILIDADES NAS RELAÇÕES DE TRABALHO.
Erradicação do Trabalho Infantil no Brasil e no Mundo.
MÁRCIA SOARES – OIT Brasil – Coordenador Nacional do Programa de Erradicação do Trabalho Infantil.

O Trabalho Escravo no Brasil e na América Latina.
CARLOS EDUARDO AZEVEDO LIMA – Vice-Presidente da Associação Nacional dos Procuradores do Trabalho – ANPT; membro do Conselho Nacional para a Erradicação do Trabalho Escravo – CONATRAE, vinculado à Secretaria Especial dos Direitos Humanos da Presidência da República.

O Trabalho da mulher no século XXI.
CLÉA ANNA MARIA CARPI DA ROCHA – Advogada Especialista em Direitos Humanos, Conselheira Federal da OAB, Vice-Presidente da Associação Americana de Juristas (AAJ) e membro da Associação Internacional dos Juristas Democráticos (AIJD).

ALMOÇO

14h – 18h
4° PAINEL: DIREITOS HUMANOS E O MUNDO DO TRABALHO.

A Comissão da Verdade e a trajetória dos trabalhadores e camponeses perseguidos e desaparecidos durante a ditadura. 
MARCELO CHALREO –  Advogado Vice-Presidente da Comissão de Direitos Humanos e Assistência Judiciária da OAB-RJ, Diretor da ALAL.

Trabalho, Justiça e Cidadania – Apresentação do programa TJC.
CAROLINA HOSTYN GRALHA BECK- Juíza do Trabalho Substituta, Diretora Administrativa da AMATRA IV; Coordenadora do Programa Trabalho, Justiça e Cidadania da 4ª Região; Conselheira da Escola Judicial do Tribunal Regional do Trabalho da 4ª Região; Membro da Comissão de Direitos Humanos da ANAMATRA; Professora da Pós-Graduação da UNIRITTER.

A Terceirização e o Mundo do Trabalho
MAGDA BARROS BIAVASCHI – Advogada; Desembargadora do Trabalho aposentada do TRT da 4ª Região; Mestre em Direito pela UFSC; Doutora em Economia Social do Trabalho pela UNICAMP; Pós-Doutoranda no IE/UNICAMP, sobre A Justiça do Trabalho e a Terceirização; professora convidada de vários cursos de Pós-Graduação em Direito do Trabalho pelo país; representante da ABRAT;  compõe Comissão de Alto Nível para estudos de alteração legislativa, junto à Secretaria de Reforma do Poder Judiciário do Ministério da Justiça; Presidente do Fórum Nacional Permanente em Defesa da Memória da Justiça do Trabalho.

18h
ENCERRAMENTO

jueves, 19 de enero de 2012

Música de novela: "Las Arañas de Marte"


Lo habitual es hablar de “música de películas”, o sea, de la banda sonora de los filmes, un elemento que de inmediato nos trasporta a ciertas secuencias de Stone, Visconti, Cóppola, que han empleado a Wagner, Malher y los Doors para ambientar secuencias de guerra, de amor o de soledad, o hablamos de aquella música compuesta enteramente para cine, como las que Morricone hizo para los filmes de Sergio Leone. En fin, las referencias podrían ser muy diversas.

Lo menos frecuente o lo francamente original es hablar de música de libros o de novelas.  Sin embargo, hay libros muy musicales: no por el estilo de la narrativa del escritor,  sino porque la música misma es el (o uno de los)  tema(s) de la novela.

En “Las Arañas de Marte” (el título mismo evoca la banda que acompañó a Bowie en uno de sus discos) de Gustavo Espinosa (Montevideo, ed. Hum, 2010), hay una muy rica evocación de la música popular de los primeros años setenta, ubicación temporal de la acción que desarrolla la novela. El protagonista, militante tímido de izquierda junto a otros jóvenes que articulaban una “resistencia” mas o menos sorda a la dictadura militar, circula por diversos ambientes en su comarca del lejano departamento de Treinta y Tres, en el noreste del Uruguay. Hay tres compartimentos a los que Segovia frecuenta: el cerrado y autorreferencial de su amigo minusválido, cultor del rock “progresivo” y de la literatura de ciencia ficción conocida a través de la mítica editorial Minotauro; el de la militancia política, que lo vincula al canto “de protesta” y la “literatura comprometida” del boom latinoamericano (Cortázar, García Márquez, y los grupos Jarcha, los músicos Viglietti y Numa Moraes, etc)  y, finalmente, el de la cultura popular de los escenarios barriales, al que el protagonista se termina relacionando concursando en el certamen  bizarro “Treinta y Tres busca su voz” y donde conoce a un par de personajes entrañables, como una prostituta de nombre inverosímil, Viali Amor,  y el poeta Román Ríos, autor de unas décimas marginales que el protagonista rescata del desbarajuste final a través del cuaderno de anotaciones que el bardo le había confiado para su guarda como testimonio de su poética.

Resulta inevitable subrayar el tratamiento discursivo de la novela: Segovia, convertido en investigador exiliado en Suecia, desde el tiempo presente (el del lector de la novela)  documenta ese pasado multiforme con el fin que sirva de material para la novela que deberá escribir su amigo, confinado en una silla de ruedas, pero hoy un escritor de éxito radicado en Buenos Aires: en tanto durante los duros años setenta permaneció al margen de los acontecimientos y las vicisitudes del tránsito de Segovia por los diversos ámbitos, hoy accederá a esa realidad a través del relato de Segovia. A su vez, prepara un prólogo de tono academicista para presentar la obra ínédita de Román Ríos, perdido en los avatares de la represión que se ejerció sobre el grupo juvenil y que arrastró al resto de los personajes de la novela, en una peripecia compartida por los militantes y por los inocentes representantes de la “lírica popular”. La dictadura no conoció estratificación alguna.

Relato dentro del relato, ficción de ficciones, la novela se convierte en un laberinto evocativo de diversos niveles de la realidad y de la cultura de los setenta: el extrañamiento alienado del minusválido, que no puede transitar (literalmente)/el de los jóvenes militantes/ el del tablado barrial, todos espacios incomunicados salvo por la actitud “camaleónica” (aquí el vínculo con Bowie) de Segovia, que es capaz de discurrir por todos los lugares. Así, explicita su punto de vista. “una novia argentina que tuve en los ochenta, aficionada a Woody Allen y por ende a los más barato de la Vulgata freudiana, me apodó “Zelig”. Por mostrarme interesante y misterioso ante ella, yo replicaba que (más que camaleón descaracterizado) ero un cosmonauta en permanente gira por  mundos que se desconocían y extrañaban entre sí, cuya única intersección era yo mismo. Por momentos terminé creyéndome aquella fabulación o jactancia, exhibiéndome ante gringos y exiliados – en campus, pubs y festivales de la resistencia – como una criatura singular y anfibia que solo podía haber emergido en la excentricidad de los márgenes, en una intrincada frontera donde se tocaban chisporroteando algunos universos de sentido radicalmente heterogéneos”.

La que sigue es una variopinta lista,  incompleta,  de los artistas y temas que son referidos en la novela, como si se tratara de una edición discográfica del sonido de la novela:

Ziggy Stardust – David Bowie
Macondo – Los Wawancó
Balada de Sacco y Vanzetti – Joan Baez, Ennio Morricone
La Bohemia – Leonardo Favio*
Un Día de Paseo – Industria Nacional*
Nosotros – Los Panchos
Si se Calla el Cantor – Horacio Guaraní
Sabor a Almendra – Los del Suquía (tema ganador del certamen “Treinta y Tres busca su voz”
Quema Esas Cartas -  D Arienzo (autor: J.P. López)
Sansón y Dalila (¿)


* Se menciona el artista pero no un tema en particular; en nuestro caso, hemos optado por uno de su repertorio.
* idem.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Publicación del Ministerio de Trabajo


Conferencia_27.12Una nueva herramienta para la construcción de las relaciones laborales en el Uruguay
El ministro de Trabajo y Seguridad Social Eduardo Brenta, junto al subsecretario de la Cartera Nelson Loustaunau, y al Dr. Hugo Barreto, uno de los coordinadores de la publicación Las Relaciones Laborales en el Bicentenario, presentaron la obra este martes en la Torre Ejecutiva. Brenta aseguró que, en el marco de las celebraciones del Bicentenario,  la compilación -que incluye seis artículos de diferentes autores y una entrevista- representa  el aporte del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) de múltiples miradas al debate y la construcción de las relaciones laborales del Uruguay presente y futuro. Por su parte, Loustuanau destacó que el MTSS eligió como contribución al Bicentenario y al mundo del trabajo precisamente la generación de trabajo, en referencia a la comunión de esfuerzos que requiere una publicación de estas características. Ver video

martes, 27 de diciembre de 2011

Terceira Carta às Esquerdas.Boaventura de Sousa Santos

As novas mobilizações e militâncias políticas por causas historicamente pertencentes às esquerdas estão sendo feitas sem qualquer referência a elas (salvo talvez à tradição anarquista) e muitas vezes em oposição a elas. Isto não pode deixar de suscitar uma profunda reflexão. Essa reflexão está sendo feita? Tenho razões para crer que não

Boaventura de Sousa Santos

Quando estão no poder, as esquerdas não têm tempo para refletir sobre as transformações que ocorrem nas sociedades e quando o fazem é sempre por reação a qualquer acontecimento que perturbe o exercício do
poder. A resposta é sempre defensiva. Quando não estão no poder, dividem-se internamente para definir quem vai ser o líder nas próximas eleições, e as reflexões e análises ficam vinculadas a esse objetivo.

Esta indisponibilidade para reflexão, se foi sempre perniciosa, é agora suicida. Por duas razões. A direita tem à sua disposição todos os intelectuais orgânicos do capital financeiro, das associações empresariais, das instituições multilaterais, dos think tanks, dos lobbistas, os quais lhe fornecem diariamente dados e interpretações que não são sempre faltos de rigor e sempre interpretam a realidade de modo a levar a água ao seu moinho. Pelo contrário, as esquerdas estão desprovidas de instrumentos de reflexão abertos aos não militantes e, internamente, a reflexão segue a linha estéril das facções.

Circula hoje no mundo uma imensidão de informações e análises que poderiam ter uma importância decisiva para repensar e refundar as esquerdas depois do duplo colapso da social-democracia e do socialismo real. O desequílibrio entre as esquerdas e a direita no que respeita ao conhecimento estratégico do mundo é hoje maior que nunca.

A segunda razão é que as novas mobilizações e militâncias políticas por causas historicamente pertencentes às esquerdas estão sendo feitas sem qualquer referência a elas (salvo talvez à tradição anarquista) e muitas vezes em oposição a elas. Isto não pode deixar de suscitar uma profunda reflexão. Essa reflexão está sendo feita? Tenho razões para crer que não e a prova está nas tentativas de cooptar, ensinar, minimizar, ignorar a nova militância.

Proponho algumas linhas de reflexão. A primeira diz respeito à polarização social que está a emergir das enormes desigualdades sociais. Vivemos um tempo que tem algumas semelhanças com o das revoluções democráticas que avassalaram a Europa em 1848. A polarização social era enorme porque o operariado (então uma classe jovem) dependia do trabalho para sobreviver mas (ao contrário dos pais e avós) o trabalho não dependia dele, dependia de quem o dava ou retirava a seu belprazer, o patrão; se trabalhasse, os salários eram tão baixos e a jornada tão longa que a saúde perigava e a família vivia sempre à beira da fome; se fosse despedido, não tinha qualquer suporte exceto o de alguma economia solidária ou do recurso ao crime. Não admira que, nessas revoluções, as duas bandeiras de luta tenham sido o direito ao trabalho e o direito a uma jornada de trabalho mais curta. 150 anos depois, a situação não é totalmente a mesma mas as bandeiras continuam a ser atuais.

E talvez o sejam hoje mais do que o eram há 30 anos. As revoluções foram sangrentas e falharam, mas os próprios governos conservadores que se seguiram tiveram de fazer concessões para que a questão social não descambasse em catástrofe. A que distância estamos nós da catástrofe? Por enquanto, a mobilização contra a escandalosa desigualdade social (semelhante à de 1848) é pacífica e tem um forte pendor moralista denunciador.

Não mete medo ao sistema financeiro-democrático. Quem pode garantir que assim continue? A direita está preparada para a resposta repressiva a qualquer alteração que se torne ameaçadora. Quais são os planos das esquerdas? Vão voltar a dividir-se como no passado, umas tomando a posição da repressão e outras, a da luta contra a repressão?

A segunda linha de reflexão tem igualmente muito a ver com as revoluções de 1848 e consiste em como voltar a conectar a democracia com as aspirações e as decisões dos cidadãos. Das palavras de ordem de 1848, sobressaíam liberalismo e democracia. Liberalismo significava governo republicano, separação ente estado e religião, liberdade de imprensa; democracia significava sufrágio “universal” para os homens. Neste domínio, muito se avançou nos últimos 150 anos. No entanto, as conquistas têm vindo a ser postas em causa nos últimos 30 anos e nos últimos tempos a democracia mais parece uma casa fechada ocupada por um grupo de extraterrestres que decide democraticamente pelos seus interesses e ditatorialmente pelos interesses das grandes maiorias. Um regime misto, uma democradura.

O movimento dos indignados e do occupy recusam a expropriação da democracia e optam por tomar decisões por consenso nas sua assembleias. São loucos ou são um sinal das exigências que vêm aí? As esquerdas já terão pensado que se não se sentirem confortáveis com formas de democracia de alta intensidade (no interior dos partidos e na república) esse será o sinal de que devem retirar-se ou refundar-se?

Boaventura de Sousa Santos é sociólogo e professor catedrático da Faculdade de Economia da Universidade de Coimbra (Portugal).