domingo, 30 de julio de 2017

Capón Filas, desde el andén


Y  los amigos siempre se van
Son viajeros en los andenes
Aunque uno existe para los demás
(sin ellos es inexistente)

José Emilio Pacheco

Así imagino a Capón, buscando andenes para su último viaje, como buscó andenes en su aventura humana a través de un pensamiento que siguió los carriles del derecho del trabajo (él insistía en llamarle derecho “Laboral”), la filosofía, la teología y siempre el compromiso con el prójimo, una palabra que en el autor adquiría toda la dimensión trascendente que solo él podía darle en nuestro ámbito universitario.

Con Capón aprendí que Teilhard de Chardin, Jacques Maritain, Amartya Sen, Romano Guardini, Enrique Dussel, Franz Hinkelammert, Leonardo Boff,  su maestro Goldsmichdt y tantos otros habían escrito sobre derecho del trabajo sin quererlo, puesto que su inquietud  intelectual sintetizaba esas vertientes venidas del campo del pensamiento filosófico, social y crítico en una veta latinoamericanista que vertía en sus esperados, creativos y rigurosos  votos de las sentencias de la Sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo de Argentina (y digo “rigurosos” en el sentido de proponer una comprensión totalizadora de la hiposuficiencia del trabajador, pese a que un punto de vista conservador  los considerara “extrajurídicos”, a lo cual Capón se apoltronaba en su sillón y respondía a ese positivismo obsoleto diciendo con sorna que  “esos tipos son simplemente narradores de normas”).

No sería posible reunir en un siempre módico inventario las invenciones y aportaciones de Capón Filas a nuestra disciplina, aunque en ningún caso debe soslayarse el edificio conceptual de su Teoría Sistémica del Derecho Laboral, que fue su plataforma intelectual de apoyo para una tarea de constante “aguijonamiento” al pensamiento  asentado en los manuales tradicionales y en cierta jurisprudencia complaciente,  de la que fue irreconciliable adversario. La teoría sistémica no solo comportó una forma alternativa de estudiar, conocer y aplicar el derecho laboral, sino que significó un quiebre antitético con los enfoques formalistas del derecho del trabajo a veces prevalentes en la difícil circunstancia histórica de los años 80 y 90, pugnando en lucha simbólica en favor de procesos de transformación social.

Tampoco puede evitarse mencionar al Equipo Federal del Trabajo, una iniciativa que  permitía que sus congresos anuales alcanzaran todos los puntos cardinales de la Argentina  en una iniciativa inédita, propia de quien se situaba  al margen de toda centralidad en su diversa dimensión, ya sea en lo geográfico  como también, y fundamentalmente, en el mundo académico.

Esa especie de “insularidad” del pensamiento y la acción de Capón Filas quizá sea la que mejor define su peripecia y propuesta intelectual y es asimismo su marca indeleble.
Aprendimos mucho, y seguiremos aprendiendo de Capón Filas en el testimonio escrito y vivo de su obra. Menos aprendimos de su inmenso coraje, que supo enfrentar – otra vez de manera independiente e insular – los vaivenes de la dictadura y luego el vendaval neoliberal del menemismo.

De esa última época, recuerdo mis visitas a su despacho en la Sala VI, a cuya puerta tenía adosada una pequeña cacerola, significando así su adhesión a los “caceroleos”, una forma militante de hacer sentir el descontento con las políticas regresivas en lo social mediante manifestaciones populares ciudadanas.

Capón fue también un amigo del laboralismo uruguayo, y cultivó una relación entrañable con Sarthou y Barbagelata.

Capón, un cristiano comprometido; Sarthou, un libertario obstinado y Barbagelata, un laico y demócrata  radical, constituyeron, con sus cercanías y diferencias, una suma aunada por el común propósito del destino humano de la igualdad.

Al maestro y querido amigo Capón Filas, nuestro recuerdo por siempre, aunque en  el andén y mientras se aleja,  me estará diciendo, con ese aire desacartonado  y anti solemne que tenía “no jodás, Barretto”

(Capon Filas falleció en Buenos Aires el 29 de julio de 2017)

sábado, 15 de julio de 2017

Tres determinismos tecnológicos sobre el futuro del trabajo

Tres Determinismos Tecnológicos sobre el Futuro del Trabajo es un artículo de nuestra autoría publicado en el día de hoy en el matutino La Diaria como nota de opinión.Compartimos el punto de vista sostenido por  terciar en el actual debate sobre el Futuro del Trabajo.



Es casi un lugar común vincular la innovación y desarrollo tecnológico con el futuro del trabajo como si se tratara de una relación automática de causa/efecto. De criticar y desmontar ese automatismo trata esta nota, en tanto nuestra hipótesis es que ese binomio tecnología/futuro del trabajo se apoya en tres determinismos total o parcialmente falaces.
1.
El primer determinismo consiste en considerar a la tecnología como un factor novísimo de cambio radical, una “disrupción” –el término se ha puesto de moda– que modifica definitivamente los modos de trabajar y de organizar el trabajo, de tal forma que hace inconsistentes y obsoletas todas las nociones y regulaciones previas que se construyeron en el curso de las relaciones de producción vigentes hasta ahora. Toda la estructura normativa que reglamenta el trabajo debería confinarse en algún museo de la revolución industrial por su inadecuación a un tiempo signado por las aplicaciones, el teletrabajo y los contratos puntuales para trabajos esporádicos. Algunos nos explican que se trata del fin del trabajo o del fin de la dependencia laboral.
Sin embargo, estrictamente, la tecnología aplicada al trabajo no es novedad alguna.
Muy por el contrario, el maridaje tecnología/trabajo es parte de la historia del industrialismo, en tanto el sistema taylorista (“científico”) constituye el paradigma de la conformación más tradicional de la empresa capitalista. Su introducción modificó las relaciones laborales y generó diversas respuestas desde los ámbitos del sindicalismo (un cierto tipo de organización, de negociación colectiva y de huelga), del Estado (regulación de la duración del trabajo, de las condiciones de salud y seguridad, del salario mínimo, etc) y del espacio internacional (surgimiento de la OIT para evitar que la desigualdad ponga en riesgo la paz universal, como reza su Constitución contenida en el capítulo XIII del Tratado de Versalles).
El desarrollo de la producción de bienes y servicios se sustentó en la creciente aplicación de la ciencia y la tecnología en equipos y en organización del trabajo merced a una red de relaciones que se tejió entre las fábricas y los laboratorios desde mediados del siglo XIX.
Estrictamente, la tecnología aplicada al trabajo no es novedad alguna.
En definitiva, la irrupción de la tecnología en el campo del trabajo humano no significa un cambio “copernicano” sino que es un episodio más de un impulso natural del sistema, en que “todo lo sólido se desvanece en el aire”. Los efectos de esas transformaciones siempre fueron rápidamente asimilados y direccionados normativamente en clave de protección de la persona que trabaja.
2.
Esto nos conduce a un segundo determinismo presente en el actual debate sobre el futuro del trabajo, como es que la implantación de las nuevas tecnologías demanda que deba prescindirse de todo condicionamiento reglamentario para que encuentren de esa manera un entorno propicio para su progreso. La estrategia de muchos emprendimientos de reciente aparición en nuestro medio radica justamente en desconocer toda reglamentación preexistente.
El sindicalismo encuentra dificultades para enfrentar la coyuntura (como si hiciera suya la sentencia borgeana: “le tocaron, como a todos los hombres, malos tiempos en que vivir”) y el Estado parece retraerse y aceptar la lógica de un determinismo que postula la desregulación y reclama mayores libertades para desatar mejores niveles de competitividad. Ejemplo de ello parece ser el art. 731 de la ley N° 19.355, que atribuye a las aplicaciones en el transporte de pasajeros la naturaleza de empresas de intermediación, lo que las hace quedar al margen de toda reglamentación y responsabilidad en referencia a la auténtica y finalística actividad que realizan, como es el transporte. Se desconoce así el elemental criterio de realidad que delata que la función que cumplen estas aplicaciones tiene relación con el negocio del transporte de personas, y no con la improbable labor de concertar un inexistente acuerdo entre el prestador del servicio y el usuario.
Es necesario recordar que la tecnología no es buena conductora del devenir de las sociedades. Liberada de los controles y dejada al albur de su evolución, ha sido severamente juzgada luego de los desmanes de su utilización en los conflictos armados a partir de la segunda guerra mundial. La cinematografía ha señalado también los excesos y riesgos de quedar expuestos al gobierno tecnológico, como ocurre con la rebeldía criminal de la computadora HAL 9000 en 2001, Odisea del Espacio o la pretensión autonomista de los replicantes de Blade Runner al punto de dudarse si el mismo detective que persigue a los robots de apariencia humana que deben ser desactivados no es él mismo un artefacto, confundiéndose todo donde no termina por distinguirse lo auténticamente humano de lo perfectamente científico.
La tecnología aplicada al trabajo debe ser enmarcada por la política laboral, casi al uso de lo que Asimov predicaba como “leyes de la robótica” cuando dictaba que “1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño. 2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes están en oposición con la primera Ley. 3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no esté en conflicto con la primera o segunda Ley”. Bien mirada, la propuesta del escritor ruso no es otra cosa que el reclamo de una normativa que reubique a la persona en el papel protagónico que le cabe en un mundo (productivo) robotizado.
3.
Finalmente, el tercer determinismo objeto de estos comentarios es más general, y tiene que ver con el encare que se da al discurso mismo sobre el futuro del trabajo. En concreto, parecería que el único abordaje posible del tema es a través de la incidencia de la tecnología en el trabajo.
Sin embargo, y como suele suceder, las cosas son bastante más complejas. El principal documento sobre el Futuro del Trabajo, producido por el director general de la OIT, Guy Ryder, titulado “La iniciativa del centenario sobre el futuro del trabajo”, contextualiza y enfoca la cuestión desde perspectivas que habilitan una mayor comprensión de la temática.
La “Iniciativa del centenario” plantea el debate con base en cuatro “conversaciones”, término que permite una adecuada apertura y confluencia de aportes desde las diversas disciplinas que tienen que ver con el trabajo. En el primero de ellos, “trabajo y sociedad”, se reflexiona sobre la función de este en la presente etapa histórica; el segundo, “trabajo y organización del trabajo” trata sobre el reto de los cambios en curso donde da cabida, entre otros, a la tecnología; en “futuro del trabajo y trabajo decente” recuerda la importancia de la protección y el fomento de los derechos fundamentales de los trabajadores, y en el último, “gobernanza del trabajo”, refiere a la participación de trabajadores y empleadores en las decisiones que afectan sus intereses y a las contribuciones que pueden hacer como actores de las relaciones laborales.
Los tres determinismos tecnológicos sobre el futuro del trabajo reducen y empobrecen el debate, y si fuéramos desconfiados o partidarios de las teorías conspirativas diríamos que se trata de una estrategia más o menos hábil para obtener márgenes más amplios de libertad de mercado, todo lo cual no tendría nada de novedoso e innovador.


Puede verse en

https://findesemana.ladiaria.com.uy/articulo/2017/7/tres-determinismos-tecnologicos-sobre-el-futuro-del-trabajo/

jueves, 6 de julio de 2017

Empleos verdes en el discurso de la OIT. Editorial revista Derecho Laboral 266

Transcribimos nuestro Editorial de la revista Derecho Laboral núm. 266 (abril - junio 2017, en prensa) por abordar un tema sustantivo del mundo del trabajo y señalar los alcances y límites que presenta su tratamiento en el actual estado de la OIT.



La “ecologización del empleo” en el discurso de la OIT a la espera del momento normativo


En una reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo (núm. 106°) un tanto anodina, destaca la Memoria del Director General sobre “Trabajo y Cambio Climático: la Iniciativa Verde” como un componente de interés para seguir el trayecto del discurso  del organismo e integrarlo a la trama de  otras temáticas de actualidad que vienen siendo objeto de tratamiento en el organismo,  como son  el  concepto de empresa sostenible, el  de empleo atípico, las cadenas globales  de suministro  y la  protección social, que han sido motivo de tratamiento en comisiones tripartitas y de documentos de conclusiones y - a lo sumo – de alguna Recomendación.

La apreciación del conjunto permite  armar la urdimbre de la cosmovisión que del mundo del trabajo tiene ese observatorio tripartito privilegiado que es  la OIT,  a condición de dejar momentáneamente de lado el dato fundamental de que esas elaboraciones no redundan,  en la actual coyuntura, en un Convenio Internacional.

El desafío es, en este caso,  aguzar   la capacidad de análisis para indagar, por encima de esta peripecia (o déficit) coyuntural,  en la dimensión puramente discursiva del organismo, dejando momentáneamente en suspenso la plañidera queja, de talante nostálgico, acerca de esa ralentización de la producción de instrumentos internacionales.

La propuesta no es, en principio, ejercer ninguna forma de crítica a la orfandad normativa actual del organismo, cosa que sobradamente se ha hecho desde revista Derecho Laboral, sino concentrarnos en los elementos constitutivos del discurso actual de la OIT respecto del mundo del trabajo.

Por ello el presente enfoque no configura ninguna forma de aceptación, complacencia ni renunciamiento respecto de la tradicional función normativa de la OIT, sino que procura discernir  y progresar en el conocimiento a partir de “juntar las piezas” y armar las distintas partes de lo que aparece como un puzle temático  inconexo.

No soslayamos que ciertos sectores pretenden que la OIT se comporte como una institucionalidad más del “soft law”;  que se desaloje al derecho del huelga de su ámbito natural del CIT núm. 87;  que progrese el  concepto de la “debida diligencia” para el cumplimiento de los derechos  como indigno sucedáneo de la obligación de resultado; nada de eso se ignora. Se trata,  en cambio,   de ejercer la mirada crítica  desde la reconstrucción del discurso disperso en un multifacético elenco de documentos tripartitos de fecha reciente.

En ese contexto debe ubicarse la noción de  “ecologización de los empleos” tal como lo plantea la Memoria del Director General, y cómo encastra con el concepto de trabajo decente, de sostenibilidad de las empresas, de protección social, etc.

Hay una  verificación básica que la Memoria deja planteada rápidamente: La Constitución de la OIT de 1919 y la Declaración de Filadelfia de 1944 “no contienen referencias a la sostenibilidad ambiental, y tampoco mencionan el cambio climático”, no obstante lo cual existe la convicción que “la Organización sólo puede cumplir su mandato de justicia social eficazmente si integra la sostenibilidad ambiental en el Programa de Trabajo Decente”.
Esta aseveración vincula el problema ambiental al más alto rango de valores de la OIT, ya que la justicia social y el trabajo decente constituyen pilares fundantes del organismo.

Otro elemento constitutivo del discurso de empleos verdes es el de la transición que debe operar de modo eficaz en favor del cambio climático: “En el Acuerdo de París se reconoce la necesidad de examinar las repercusiones que tiene en el mundo del trabajo el proceso de transición a un futuro sostenible con bajas o ninguna emisiones de carbón”.

La transición puede provocar al menos cuatro efectos cuantitativos en el empleo, como son: a) el aumento de la demanda de mano de obra en sectores y actividades relativas a productos, servicios e infraestructuras más verdes, que “generarán tipos de empleos completamente nuevos a través de innovaciones tecnológicas que responderán a las necesidades de sostenibilidad”; b) el reemplazo de empleos existentes en sectores con altos niveles de emisiones de carbono podrá generar “nuevos empleos en sectores con menos emisiones, y la transición a tecnologías menos contaminantes”. El documento abunda en ejemplos como la transición del transporte en camión por carretera al transporte por ferrocarril, de la fabricación de vehículos con motor de combustión interna a vehículos eléctricos, y del vertido de residuos al reciclaje y la reparación; c) reconoce que “algunos empleos simplemente serán eliminados — porque o bien irán desapareciendo paulatinamente o porque habrá reducciones masivas de puestos de trabajo que no serán reemplazados directamente. Esto es lo que puede ocurrir con las actividades altamente contaminantes o intensivas en energía y en el uso de materiales, pero también ocurre cuando el aumento del nivel del mar, la erosión de las costas, la desertificación, las inundaciones u otros desastres naturales destruyen los sistemas de producción y las infraestructuras”; y d) muchos empleos deberán adaptarse a las exigencias de la economía verde.

Desde el punto de vista cualitativo la Memoria admite que “empleo verde no es sinónimo de empleo decente; los empleos verdes no se convertirán en «decentes» por defecto, es necesario proyectarlos para que lo sean”.

Hay un papel del Estado a destacar, puesto que “Los gobiernos, en colaboración con sus interlocutores sociales, deben compensar estos desfases en el espacio y en el tiempo formulando y aplicando políticas de transición que ayuden a los trabajadores a aprovechar los empleos que están disponibles y que a la vez reduzcan al mínimo las distancias de los desplazamientos. Esto requiere grandes esfuerzos de planificación, e ingentes recursos”.

La Memoria recuerda asimismo las llamadas Directrices de política para una transición justa hacia economías y sociedades ambientalmente sostenibles para todos, adoptadas por el Consejo de Administración en 2015, ya que “contienen los principios que deberían fundamentar el proceso de una transición justa y las principales esferas de políticas y disposiciones institucionales que se requieren”.

Además de comportar un elemento esencial del concepto de sostenibilidad empresarial, la ecologización del empleo incorpora otros dos ingredientes “que en la práctica han demostrado su capacidad para facilitar cambios socialmente aceptables y beneficiosos en el trabajo: el desarrollo de las competencias y la protección social”

Estas referencias contribuyen al dibujo de  la visión holística de la OIT a partir de ese conjunto temático que reseñábamos al inicio y que a primera vista parece informe y desarticulado, pero que en una visión de conjunto como la que se propone resulta casi sistémico.

Sin embargo, el deslinde de “dejar entre paréntesis” el problema de la falta de impulso normativo en la OIT que nos proponemos en esta nota editorial no puede cumplirse a cabalidad.

Nuestro esfuerzo analítico tiene sus límites, ya que sobre el final de la Memoria, el Director General reconoce que “En este momento, por ejemplo, no hay un consenso claro en la Organización sobre la conveniencia de adoptar normas relativas a la transición justa. Es un tema de discusión que se puede tratar en otro momento”.


Cuándo llegará el momento normativo para temas tan trascendentes como el que se aborda en la Memoria (a tal punto que se la vincula con el objetivo de la Justicia Social y el Trabajo Decente) no es fácilmente predecible. Pero es imprescindible para el futuro del trabajo y el futuro de la propia OIT

(recordamos el sitio de la revista Derecho Laboral: http://www.fcu.com.uy)

sábado, 1 de julio de 2017

Relatos en la lápida de la tumba de Borges en Ginebra


Visitar el cementerio de  Plainpalais en Ginebra y perderse entre sus senderos a la búsqueda de la tumba del escritor argentino Jorge Luis Borges parece ser la mejor forma de acercarse a su misterio, en lugar de hacer el trámite más previsible de preguntar por su ubicación precisa.

Al fin, damos con la lápida, pequeña, casi disimulada, al pie de un enorme ciprés. En su parte superior se lee “Jorge Luis Borges” y debajo una inscripción “And ne forhtedon na” junto a un grabado circular que permite ver siete figuras humanas con sus armas levantadas.

Según nuestra información, el grabado al parecer es copia de otra lápida del siglo IX del monasterio de Lindisfame, en el norte de Inglaterra, que evoca el ataque vikingo acaecido en el año 793, mostrando un grupo de guerreros que han perdido a su señor y marchan “para hacerse matar, porque el honor les obliga a acompañarlo”, dice el propio Borges en uno de sus relatos.

Por su parte, la arcana  inscripción proviene del inglés antiguo y se traduce como “Y que no temieran” y está contenida en un relato suyo, “La balada de Maldon” que refiere a su vez a un poema épico del siglo X, que describe una batalla ocurrida en el año 991 en Essex, Inglaterra, y que en un pasaje expresa: "Entonces comenzó Byrhtnoth a arengar a los hombres /Cabalgando les aconsejó, enseñó a sus guerreros / Cómo debían pararse y defender sus lugares / Les ordenó que sostuvieran bien sus escudos / Con sus puños firmes y que no temieran. / Entonces cuando sus huestes estuvieron bien ordenadas / Byrhtnoth descansó entre sus hombres donde más le gustaba estar / Entre aquellos guerreros que él sabía más fieles".

Importa rodear la tumba y advertir otros hallazgos en la cara posterior, donde está estampada la frase "Hann tekr sverthit Gram okk / legger i methal theira bert".
Hay en esto una interesante leyenda. La inscripción responde unos versos de una saga islandesa del siglo XIII: "Él tomó su espada, Gram, y colocó el metal desnudo entre los dos".

Debajo puede verse un segundo grabado, esta vez de una nave vikinga, y otra inscripción, igualmente engimática: "De Ulrica a Javier Otálora".

Los materiales consultados para esta información nos dicen que se trata de una referencia al héroe Sigurd, que para no tocar a la pretendida del hermano de su esposa, Brynhild, si bien comparte una noche con ella, coloca una espada entre ambos. Tiempo después Brynhild, poseída por los celos, hace matar a Sigurd, y cuando alcanza a entender que no puede convivir con ese peso, se apuñala y solicita yacer en el mismo lugar que Sigurd, y que se coloque entre ambos la espada desenvainada, en paralelo a aquella noche en la que compartieron el lecho. Gram, era el nombre de una espada.

Finalmente, estos versos los utilizó Borges en su relato Ulrica, cuyo protagonista lleva el nombre de Javier Otálora.

En este caso, las investigaciones consultadas dicen que el año en que se escribió el relato, Borges ya tenía relaciones afectivas con María Kodama, lo que lleva a interpretar a algunos que la inscripción en clave puede leerse como "De María Kodama a Jorge Luis Borges".

Luego de la obligada sesión de fotos, nos retiramos mientras unos niños juegan en la media sombra de los cipreses (una situación un tanto irreal, pero cierta), y Borges se queda una vez más con el secreto del juego de realidad y ficción que urdió en toda su obra.





viernes, 9 de junio de 2017

Filosofía y rebelión en una novela: encuentro fortuito (e imperdible) entre Connolly, Wittgenstein y Bajtín


El encuentro entre el filósofo austríaco  Ludwig Wittgenstein,  principal del giro positivista lógico, el lingüista  ruso Nicolai Bajtin y el revolucionario irlandés James Connolly ocupa la narrativa central de la novela Santos y Eruditos, recientemente traducida al castellano y editada por El Cuenco de Plata.

El autor es Terry Eagleton, uno de los intelectuales contemporáneos más interesantes  en su faceta de teórico y crítico cultural y literario, que se animó en 1987 a incursionar en la novela con este resultado entretenido e inteligente acerca de la relación dialéctica de estos tres personales reales sometidos a la ficción de encontrarse recluidos en una casa de veraneo en el oeste de Irlanda en el año 1916, año de la ejecución de Connolly en manos del imperio británico junto a otros líderes independentistas.

Eagleton es, como Connolly, católico y marxista, y toda la novela desata en nuestro caso  una indisimulada simpatía por los puntos de vista del irlandés,  que recae en la casa luego de ser seriamente herido en el alzamiento de Pascua de 1916. El diálogo a tres voces – aparece lateralmente un cuarto interlocutor, personaje literario de Joyce – opone las posturas filosóficas  de compromiso (y de algún modo, existencialistas) de Connolly, con la de sus forzados contertulios, reveladoras del desapego a la suerte de la historia.

La novela comienza justamente “congelando” la historia, puesto que en un juego casi cinematográfico, se relata la ejecución de Connolly y cuando las balas han partido de los esbirros imperialistas, la acción se traslada,  como en un flashback, a retratar al resto de los protagonistas y las circunstancias de su encuentro en la cabaña donde justamente acudirá en sus últimos momentos y antes de ser apresado, Connolly.

Transcribimos algunos pasajes de la novela, reveladores del chisporroteo de los diálogos filosóficos que se desatan entre los personajes.

 

Connolly indicó con el mentón su pierna herida y dijo con una sonrisa lánguida:

“Evidentemente, la violencia no me es ajena”.

“Entonces está usando las armas del enemigo”, dijo Bajtín. “No puede salir nada bueno de eso”.

“Si triunfamos, no será por disparar primero; será porque nos disparan. Lo único que entienda la clase dominante es la victoria. Pero subestima el poder del fracaso”.

“¿quiere decir que ustedes se propusieron fracasar?”

“El fracaso es una condición con la cual la clase trabajadora está muy familiarizada. En ese aspecto son superiores a quienes los dominan” (p. 123).

…………………………

El irlandés sopesó las palabras del austríaco con expresión confundida.

“Creo que debo darme por vencido en esto. Soy un soldado, no un filósofo. No entiendo lo que quiere decir”

“quiero decir que la idea de una ruptura total en la vida humana es una ilusión. No hay nada total que romper. Como si todo lo que conoceos ahora pudiera terminar para que comenzara algo enteramente nuevo. Esto es absurdo. ¿Cómo podríamos siquiera comenzar a describir ese nuevo futuro, si es tan completamente distinto al presente? (p. 144).

………………………

“Las revoluciones”, dijo Wittgenstein, “son de dos clases. Están las que dejan todo exactamente como estaba, y están las que empeoran muchísimo más las cosas. ¿A cuál variedad responde la suya?”

“Espero que sea exitosa. Como la que lo produjo a usted”. Wittgenstein lo miro con expresión vacua. “Me refiero a la revolución burguesa”.

“Y le parece exitosa?”

“Por supuesto. Tan exitosa fue que casi hemos olvidado que ocurrió” (p.129).

…………………………

“Siempre he pensado”, dijo Bajtín para atemperar los ánimos. “que un cadáver es el más alto objeto de veneración de los cristianos”.

“Su teología es un poco sesgada”, dijo Connolly secamente. “En el centro de la fe cristiana hay un cuerpo muerto, pero es un cadáver cuyo fracaso anuncia la resurrección” (p. 131)

……………..………….

“Está usando armas obsoletas: igual que su reaccionaria pasión por la igualdad, otro gris rasero de la burguesía. La igualdad no existe; lo único que existe es la diferencia. Divida esa diferencia y encontrará más diferencia, y así hasta llegar al átomo más minúsculo a través de cuyo agujero podría ingeniárselas para ver un sinnúmero de ángeles bailando en la cabeza de un alfiler”.

“No sé”, dijo Connolly lentamente, “si está hablando en serio o en broma” (p. 164)

 

Discurso del Presidente Vázquez al inaugurar la106° Conferencia de la OIT


La 106° reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo contó con la intervención inaugural del Presidente de la República Oriental del Uruguay, Dr. Tabaré Vázquez, quien desató aplausos cuando expresó que  rechazamos abiertamente que gobernantes de países importantes le den un portazo a los convenios que tenemos para proteger el clima y la única vivienda que hoy tiene la humanidad para sobrevivir”.

En otro punto alto de su discurso, valoró el derecho de huelga, otro tema polémico en la OIT a partir de la postura asumida por el Grupo de los Empleadores en la Conferencia de 2012 cuando pusieron de manifiesto que en su opinión la huelga no tenía reconocimiento internacional en el Convenio N°87 pese a los pronunciamientos de los órganos de control – Comité de Libertad Sindical y Comisión de Expertos en la Aplicación de Convenios y Recomendaciones – y pese, sobre todo, al sentido común.

 

Muy buenos días para todas y todos ustedes.

Señor director general para la Organización Internacional del Trabajo, señor Guy Ryder, señor presidente de la 106 Conferencia Internacional del Trabajo, señor Luis Ernesto Carles, representantes de empleadores y trabajadores de todo el mundo, delegados sociales aquí presentes, queridas amigas y queridos amigos, gracias por invitarme, y lo digo en nombre del pueblo uruguayo, gracias por invitarme a participar en la sesión inaugural de esta conferencia, el foro más amplio y representativo del trabajo con que hoy cuenta la humanidad.

Invitación que me honra personalmente y que más importante aún honra a la República Oriental del Uruguay en cuyo nombre los saludo muy fraternalmente.

Pero como para los uruguayos el honor no es un adorno, ni un punto de llegada, sino un estímulo y un compromiso para seguir adelante, traigo y deseo compartir con ustedes el compromiso de nuestro país con los valores, con los principios y objetivos que identifican a la Organización Internacional del Trabajo. Por cierto que para mi país no es un compromiso nuevo, si se tiene en cuenta que Uruguay es miembro de esta organización desde el año 1919, y a la fecha ha ratificado, como lo decía el señor director, y además cumple con más de un centenar de convenios internacionales, entre ellos los ocho fundamentales. Lo que nos permite ubicarnos en los primeros lugares del mundo y en América en ratificación y vigencia de convenios de la OIT. Testimonio de ello es el funcionamiento desde hace más de medio siglo de una sede de OIT en uruguay, Cinterfor, para la formación profesional en nuestra querida América Latina. Deseamos agradedcer toda la cooperación que la OIT siempre nos ha brindado, por ejemplo y recientemente en diciembre de 2015 con su presencia en Montevideo, estimado director general, para el Primer Programa Tripartito de Trabajo Decente, hoy en plena ejecución. De la misma manera nuestro país presenta otros rasgos que lo convierten, no en modelo, yo personalmente desconfío de los rígidos modelos, pero sí lo convierte en referente mundial en materia de tripartismo y diálogo social para el desarrollo sostenible como proyecto estratégico de país. Como expresé hace un instante, no es un compromiso nuevo, ya en junio de 2007 en el lanzamiento del Diálogo Social en Seguridad Social, promovimos la construcción de un Sistema Nacional de Protección Social interrelacionado, coordinador de las políticas públicas. Pero es un compromiso renovado, por cuanto podemos y debemos avanzar más como país y como parte integrante de esta organización.

En el mundo actual, pensamos modestamente, quien pretenda resolver sus desafíos con respuestas del pasado se condena al fracaso. Quien se detenga, retrocede, y quien aspire a salvarse en soledad está irremediablemente perdido, porque el futuro, amigas y amigos, no se espera, se construye, y se construye sabiendo que nunca será inmutable ni perfecto, pero que siempre puede ser mejor y perfectible, y se construye entre todos dialogando, apostando a la paz como forma de convivencia.

Sin renunciar a la identidad de cada uno, debemos marchar juntos sin que nadie quede atrás, con audacia y responsabilidad, que por cierto no son incompatibles, hacia objetivos ambiciosos y alcanzables, sabemos que lo que acabamos de decir no es una tarea fácil, lo sabemos por experiencia personal, pero tampoco es imposible.

Señoras y señores, la Conferencia Internacional del Trabajo que estamos inaugurando abordará un orden del día extenso, variado y complejo, que nos permitirá sin dudas construir un futuro mejor. Entre los temas a tratar hablaremos sobre la migración laboral, según la OIT en 2013 había 150 millones de trabajadores migrantes, es decir, el 4.4 % de la fuerza de trabajo mundial. El 71 % de ellos están empleados en servicios y casi el 8 % son trabajadoras domésticas. Las mujeres representan el 44 % del total de los trabajadores migrantes. Podría continuar enumerando datos estadísticos, pero prefiero remarcar algunos conceptos contenidos en el informe de OIT que creemos que son fundamentales para el tratamiento de esta temática.


Primero, debemos discernir cuidadosamente entre la migración laboral y los movimientos de refugiados, desplazados por la fuerza, inmigrantes irregulares en distintas partes del mundo, son fenómenos vinculados, como ustedes bien los saben, pero no son lo mismo. Opinamos que conviene tenerlo en cuenta y más en este tiempo de amenazas, por ello también debemos involucrarnos en la lucha por la paz, por el desarme, incluido el desarme nuclear, amenaza que tenemos ante nuestros ojos lamentablemente en estos momentos.

Segundo, la migración laboral es un fenómeno cada vez más dinámico y complejo que tiene lugar en todas las regiones del mundo y entre ellas.

Tercero, los avances tecnológicos, las nuevas formas de empleo, y las nuevas modalidades de relaciones de trabajo plantean nuevos retos para la regulación de las migraciones laborales.

Por esa razón apoyamos la iniciativa de OIT sobre el Futuro del Trabajo, y también el encare de las nuevas realidades de las cadenas de valor, así como los acuerdos comerciales con cláusulas laborales y sociales que debemos atender para el desarrollo con justicia social. Si no hay justicia social no hay desarrollo concebible.

Cuarto, apuntemos así a una migración laboral segura, ordenada y armonizada con las normas internacionales del trabajo al igual que con las políticas nacionales porque, reitero, crecimiento sin desarrollo no es crecimiento ni es desarrollo, es acumulación por parte de unos pocos en detrimento de muchos otros ciudadanos del mundo.

Quinto, acordamos también sobre medidas y acciones que garanticen la protección de los trabajadores migrantes y nacionales, especialmente a los más vulnerables, en Uruguay tenemos desde nuestro primer gobierno en 2008 la Ley 18.250 que establece la igualdad de derechos y oportunidades para trabajadores migrantes y una importante cantidad de convenios bilaterales y multilaterales de seguridad social con otros países. De la misma manera, son acciones necesarias que promuevan empresas sostenibles y sustentables e inversión productiva y desarrollo de la productividad. En el corto tiempo la productividad es importante para los países, pero en el largo plazo la productividad es todo. En esto avanzamos, pero aún resta mucho por hacer en mí país, y todo ellos debemos hacerlo con participación social y de las instituciones involucradas a nivel nacional e internacional y allí entonces es fundamental la OIT.

Amigas y amigos, a los conceptos mencionados anteriormente quiero agregar uno, que siendo válido para la temática referida creo que la trasciende largamente: me refiero al diálogo y a la negociación colectiva en el sector privado y en el sector público entre los gobiernos y las organizaciones sindicales y de los empleadores como un instrumento fundamental para construir un mundo del trabajo que sirva a todos. Ahí radica la clave del contrato social y de la democracia indispensables para el progreso. En el mundo actual, aunque a veces parezca lo contrario, lo cierto es que sin diálogo no hay acuerdos y sin acuerdos no hay progresos ni desarrollo genuinos y sostenibles. La fortaleza del diálogo y la negociación no radica en gritar, no radica en amenazar, golpear mesas o dar portazos, sino en reconocer a los demás como semejantes, en escucharlos, en no temer que tengan razón, en tener capacidad para proponer, para negociar y también para acordar. Diálogo y negociación en grandes temas, pero también a nivel de empresas de rama de actividad; en el salario, pero también en la salud laboral, en las condiciones de trabajo, sin dejar atrás a los trabajadores rurales y a las trabajadoras domésticas o del hogar tan históricamente olvidados. También participación social ejecutiva en la administración de la seguridad social, la formación profesional y otras políticas públicas, que a veces cuesta, si lo sabremos que cuesta, pero vale, el esfuerzo siempre vale y nos hace mejores como individuos y también como sociedad.

Amigos y amigas, se dice que los uruguayos mantenemos a raya nuestra autoestima; en efecto, ni nos creemos un país perfecto ni pretendemos serlo, ni pretendemos ser un modelo a seguir. Sin perjuicio de ello, permítanme decirles que por diversos factores Uruguay tiene una vasta experiencia en materia de diálogo social. No es lineal ni uniforme, ha tenido sus recodos y momentos oscuros y aún hoy presenta controversias de las cuales alguna está planteada aquí mismo, hoy, en esta misma organización, pero en su historia, en la historia de nuestro país, y especialmente desde 2005, cuando se reestableció la negociación tripartita que hoy se profundiza, el resultado, desde nuestro modesto punto de vista, es francamente positivo. Lo es en muchos aspectos, y entre ellos, primero, ha mejorado el salario real de los trabajadores, y ello se ha logrado con negociación colectiva tripartita, por ejemplo, en el segundo semestre de 2016, con 95 % de acuerdo entre empresarios y trabajadores, ello también permite, junto a otras medidas, la mejora histórica de las jubilaciones y pensiones en nuestro país.

Segundo, ha mejorado la calidad del empleo y la formalización del mismo, especialmente entre las mujeres. Ha crecido un 60 % la afiliación a la seguridad social, en estos últimos años.

Tercero, encaramos también tripartitamente la formación y capacitación de los trabajadores y empresarios indispensable para el desarrollo.

Cuarto, el 75 % de los convenios colectivos incluyen cláusulas de género, las mismas se han sextuplicado en estos doce años disminuyendo brechas, pero aún queda, en mi país, mucho por hacer en esta tarea.

Quinto, se ha ampliado la cobertura de seguridad social y de salud, así como las prestaciones de las mismas. Estamos creando y ya está en marcha un Sistema Nacional de Cuidados y encarando nuevos derechos para diversos colectivos y sectores de la sociedad. Ese Sistema Nacional de Cuidados busca igualdad de géneros en la participación de los cuidados, que hasta hoy recaían fundamental y lamentablemente exclusivamente en las mujeres, para contemplar a tres poblaciones: la primera infancia, un tesoro inexcusable para ser defendido por todos nosotros porque es el futuro de nuestros países. En segundo lugar, las personas con discapacidad, y en tercer lugar, las personas de edad avanzada. Y esos cuidados, que deben ser profesionales, que hay que capacitar a los trabajadores que lo hagan, los deben cumplir en igualdad de condiciones, hombres y mujeres. Estamos desarrollando un programa de salud bucal, visual y auditivo para los niños de todas nuestras escuelas públicas, particularmente hijos de trabajadores.

Sexto, según datos de CEPAL, el índice de pobreza en el Uruguay se redujo de 19.7 % en el año 2005 a 4.4 % en 2014.

Séptimo, la economía del país ha crecido entre 2005 y 2015 a una tasa promedio de 5 % anual, y en el último año, 2016, un 1.6 %. Eso nos alienta en el comparativo regional y subregional.

Octavo, y ha crecido con el crecimiento económico también la justicia social con inclusión. Las comparaciones pueden ser polémicas y a veces hasta odiosas, pero nos estimulan a seguir mejorando en equidad, en Índice de Gini, en ingreso per cápita, pero también en negociación colectiva, en promoción de gremios empresariales y de trabajadores en democracia, en menor corrupción, en estado de derecho, en libertad de prensa y sobre todo en convivencia pacífica, en estabilidad institucional, en estabilidad social, en estabilidad laboral.

Asimismo, en inclusión digital y tecnológica se ha logrado brindarles gratuitamente una computadora a cada niño y niña de las escuelas públicas de todo el país y a los docentes, y ahora vamos por el mismo objetivo para cada uno de nuestros jubilados, en este proceso promovemos y defendemos, como lo establece nuestra constitución, el derecho de huelga sustantivo de la democracia, estamos embarcados en profundizar la cultura del trabajo, la dignidad del trabajo como esencia del ser humano, su ética, la calidad del mismo, su formación contínua, etc.

En fin, creo que hemos mejorado el contexto también para la inversión extranjera y los emprendimientos productivos. Nos preocupamos y ocupamos del cambio climático y rechazamos abiertamente que gobernantes de países importantes le den un portazo a los convenios que tenemos para proteger el clima y la única vivienda que hoy tiene la humanidad para sobrevivir. Por ello, hoy en el Uruguay la mayoría de nuestra energía es de fuente renovable, lo que nos permite posicionarnos como un buen país para invertir, para trabajar y para vivir. Y esto no es un logro de un gobierno, no es un logro de nuestro gobierno, es el logro de toda la sociedad uruguaya y, reiteramos, claro que aún queda mucho por hacer y mejorar, y esta tarea sin duda estamos abocados cada quien desde su respectiva identidad. El gobierno a veces está de acuerdo con los trabajadores y a veces está de acuerdo con los empresarios. Simplemente intentamos proteger el interés general, intentamos hacerlo con la mayor justicia posible, con transparencia y con honestidad, pero consciente de que los países se construyen entre todos y paso a paso, construcción colectiva, sin verdades reveladas ni destinos manifiestos.

En ese contexto, venimos desplegando un diálogo social que busca ser un instrumento y un proceso en el que participan diversas organizaciones representativas de la sociedad y del trabajo, mediante los cuales aspiramos a generar insumos en determinadas áreas relevantes para una estrategia de desarrollo del país a largo plazo y además en concordancia con los objetivos del desarrollo sostenible. Es importante, creemos nosotros, hacerlo, pues la realidad indica que lo que mantiene unida y viva a una nación no es solamente su pasado y sus tradiciones, no es solamente su territorio, no son solamente los signos patrios, que claro que los son, la bandera, el escudo, sus instituciones... pero fundamentalmente es la gente que está sobre ese territorio y también, fundamentalmente, la confianza que tenemos que tener trabajando juntos en un mejor futuro compartido para todos.

Sr. director general, Sr. Presidente, señoras y señores delegados, sin esa confianza en un futuro mejor y compartido, ni la OIT sería lo que es, ni nosotros estaríamos aquí. Es esa confianza la que nos convoca a todos a seguir adelante. Hoy, modestamente mi país reafirma los postulados fundacionales de esta organización y adhiere a las siete iniciativas temáticas planteadas por la OIT y ya en ejecución hacia su centenario. Hoy, Uruguay renueva su compromiso de trabajo como estado parte de esta organización internacional. Compromiso en todos sus órganos, incluido el Consejo de Administración que se elegirá en esta conferencia, tanto si ustedes nos confían la responsabilidad de integrarlo como titular durante el próximo período como si resulta otra la opción elegida. Uruguay siempre estará para cumplir sus compromisos, sus objetivos de desarrollo, con justicia social, con democracia, con redistribución de la riqueza y sobre todo con paz, con convivencia pacífica, con diálogo, con tolerancia, con respeto, para que avancemos todos sin que nadie quede atrás. Muchas gracias".

 

lunes, 1 de mayo de 2017

Si es nuestro el Primero de Mayo los otros días de quien son


Un dia como hoy es absolutamente propicio (como todos los días) para volver sobre “Los Otros Dias” la extraordinaria canción/poesía de Rubén Olivera, una síntesis perfecta que explica más que  un volumen de 400 páginas sobre las inequidades del trabajo por cuenta ajena.
Puede verse la interpretación en:

https://www.youtube.com/watch?v=zOJpD_kdZX8

Los Otros Dias

Por hoy,
el día es nuestro y ya se ve
la gente que en tantos países
se encuentra, se busca.

Por hoy,
hay una calma de asustar,
recuerdos vagos de un Chicago
que mayo no deja olvidar.

Por hoy,
son miles que están llegando,
más miles no son suficientes
y un día no puede bastar.

Si es hoy,
si es nuestro el primero de mayo,
los otros días de quien son.

Por hoy,
la gente sueña y quiere ver
que mayo venga desbordando
desde su propio corazón.

Por hoy,
por siempre el día está esperando
sobre sus llagas su cansancio,
sobre su rabia.

Si es hoy,
si es nuestro el primero de mayo
los otros días de quien son.